La Estrella de Panamá
Panamá,25º

15 de Oct de 2019

Nacional

La Patria

‘Nada puede hacerse si no hay un cambio de sistema, un trastocamiento de intereses. Y cambio y trastocamiento de sistemas e intereses incluye una jornada popular de gran contenido social', escribió Carlos Iván Zúñiga Guardia, en un texto de 1950 que hoy reproducimos

Caro, en un acto de inspiración suprema, dijo: Patria, de tus entrañas soy pedazo. Así explicó ese magnífico artista de lo bello los sentimientos de su espíritu hacia esa corporación abstracta que denominamos Patria. Nosotros, sin mayores ni pretendidas emulaciones, también tenemos un concepto de Patria, sobretodo de la que idealizamos. Para conversar con nuestros lectores, creemos oportuno hablar sobre tema tan interesante, hoy que la Patria marca hacia puertos imprecisos, abrumada por extraños conciliábulos y pidiendo a grito herido palabras de orientación, serenas, altas y limpias.

‘El pueblo empujando un porvenir que ansía, pletórico de bondades, y los hombres representativos, dedicados con paciencia de costureras, a resolver los problemas inmediatos conformados en rincones municipales',

CARLOS IVÁN ZÚÑIGA GUARDIA

Sucede que desde hace un rato tenemos como hombres panameños una angustia prendida en nuestra sensibilidad de ciudadanos. Llegamos al mundo, porque parece que todos tenemos que llegar, y el destino escogió para nosotros esta República tan especial. En sus cuarenta y siete años de vida republicana hemos observado el drama más hermoso y conmovedor de un pueblo sosteniendo una lucha titánica por el imperio nítido de su santa nacionalidad. Paralelamente a esa lucha el panameño ha logrado presentar ante el concierto del mundo un perfil de sociedad libre y democrática. Tal vez, esta última lucha ha sido más profunda porque ha roto barreras discriminatorias absurdas y generalizadas. Sin embargo, esos movimientos espirituales, de conciencia, sin haber sufrido jamás un desmembramiento por razones étnicas, como que no guardan correlación con la categoría moral e intelectual de los hombres de nuestro siglo. Han sido fuerzas paralelas con metas invariablemente disímiles. El pueblo empujando un porvenir que ansía, pletórico de bondades, y los hombres representativos, dedicados con paciencia de costureras, a resolver los problemas inmediatos conformados en rincones municipales. Ha existido un criterio de Aldea y la Patria la entregan con dimensiones de poco vuelo, intacta para el ensayo, propicia para el genio, maleable para los grandes acontecimientos y para las esperadas realizaciones populares.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

En tales circunstancias, cabe preguntar, un poco nerviosa tal vez: ¿No está llegando , acaso, el momento oportuno para que pueblo y hombres unifiquen propósitos, señalen idearios e inicien con la arrogancia visionaria del caso una jornada tremenda para la consagración definitiva de una Patria auténtica? Nosotros creemos que sí. Al menos la madurez cívica de nuestra población ha aguzado los conceptos indispensables para desenvolverse en la vida contemporánea. Y las pruebas están en la historia y pueden leerse sin la fatalidad del engaño.

Es hora, pues, de unificar mentalidades con ideas afines y propósitos aún más comunes. El momento histórico en que vivimos exige algo más que sacrificios. Por lo menos la tragedia integral de nuestro pueblo idealiza su vida en estratos de perfección. Se desea un pueblo libre económicamente: un Estado al servicio de ese pueblo. Para lograr ambas ilusiones es preciso algo más que sacrificio: es menester lo heroico. Porque nada puede hacerse si no hay un cambio de sistema, un trastocamiento de intereses. Y cambio y trastocamiento de sistemas e intereses incluye una jornada popular de gran contenido social.

Al realizar esa gran labor veremos entonces una Patria distinta a la que hoy vemos y apreciamos. Al menos esa Patria será distinta para el niño pobre, para la mujer desamparada, para el obrero desocupado. Habrá toda una maquinaria estatal a su exacto servicio, sin discriminaciones odiosas, sin prebendas ni privilegios especiales. Esa Patria que idealizamos es menester que se vaya elaborando en el niño, que se extienda en el hogar, que salte a la escuela, que se incorpore a las Plazas y las ágoras, que aparezca en los partidos y que triunfe de manera definitiva en el alma de nuestro pueblo.

Así, y sólo así, todo panameño exclamará: Patria, de tus entrañas soy pedazo!