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23 de Oct de 2019

Nacional

La crítica hegeliana a la ironía romántica

Cuando la pulsión irónica acecha, la comprensibilidad y límites de las narrativas se esfuman. El filósofo alemán G.W.F. Hegel advierte de las consecuencias de esta actitud

La crítica hegeliana a la ironía romántica

G. W. F. Hegel dirá de Friedrich Schlegel y de su hermano A. W. Schlegel (ambos miembros del primer romanticismo alemán) que no poseen una naturaleza filosófica, sino que a lo sumo poseen una mera capacidad crítica pues, ‘ninguno de los dos puede aspirar al prestigio del pensamiento especulativo'. Les reconocerá que a pesar de su limitado talento crítico introdujeron nuevos criterios y puntos de vista en el campo de la estética, aún así, dado que estos no vinieron acompañados de un conocimiento bien fundamentado —varios de ellos expuestos más que nada en fragmentos—, terminaron por pecar de exceso o de mostrarse muy entusiastas respecto al valor real de aquello que veneraron. Dentro de estos criterios está la ironía romántica.

De acuerdo con Hegel, este concepto sobre el cual reflexionó particularmente F. Schlegel vendría a ser una ‘concentración en sí del yo, para el cual se han roto todos los lazos y que sólo puede vivir en la beatitud del goce en sí mismo'. Hegel reconoce que detrás de esto se encuentra el Yo fichteano, para el cual todo es apariencia y por ende nada es realmente verdadero o efectivamente real en sí mismo y a través de sí mismo. De este modo, la figura del artista adopta con F. Schlegel este Yo fichteano y lo eleva hasta sus extremos más insoportables, es la llamada genialidad divina. Esta vendría a ser la de aquel individuo que no se encuentra comprometido con nada, que mira con desprecio al resto de la humanidad, a los que ve como limitados por dejarse someter por el derecho, Estado, normas o una moral.

LA IRONÍA VENDRÍA A SER LA ANULACIÓN DE TODO CONTENIDO, ES ASÍ COMO HEGEL LA DISTINGUE DE LO CÓMICO PUES SI BIEN ESTE ÚLTIMO TAMBIÉN ANULA, LO QUE ES ANULADO YA ES EN SÍ MISMO NULO, UNA QUIMERA; PERO LA IRONÍA OPERA SOBRE LO VERDADERO, SOBRE AQUELLO QUE DECIMOS QUE TIENE UN CARÁCTER OBJETIVO.

De modo que lo único obligatorio y esencial solo puede provenir del Yo. ‘Si el yo queda en esta perspectiva, entonces todo se le aparece como nulo y vano, salvo la propia subjetividad, la cual deviene por ello hueca y vacía y ella misma vana'. El resultado de esta subjetividad absoluta, es que ya no sólo ‘no se toma en serio lo legal, ético y verdadero, sino que no hay nada en lo excelso y óptimo, pues esto, en su manifestación en individuos, caracteres, acciones, se desmiente y anula a sí mismo, y es así la ironía sobre sí mismo'.

En este sentido, la ironía vendría a ser la anulación de todo contenido, es así como Hegel la distingue de lo cómico pues si bien este último también anula, lo que es anulado ya es en sí mismo nulo, una quimera; pero la ironía opera sobre lo verdadero, sobre aquello que decimos que tiene un carácter objetivo. De ahí en adelante Hegel tiene palabras fuertes para los irónicos, dirá que carecen de falta de sentido profundo, enfoque artístico y cuyas obras son vulgares.

Y ES AQUÍ, SEGURAMENTE, DONDE HEGEL VIO EL MAYOR PELIGRO DE LA IRONÍA ROMÁNTICA, PUES CON ELLA LOS LÍMITES ENTRE LITERATURA, FILOSOFÍA, CIENCIA, Y EN GENERAL CUALQUIER NARRACIÓN, SE ESFUMAN. ES PROBABLE QUE FUESE ESTO LO QUE PROVOCÓ QUE HEGEL SE RASGARA LAS VESTIDURAS.

Sobre la ironía también dirá que ‘a menudo está desprovista de toda verdadera seriedad y le encanta deleitarse primordialmente en los temas mas deleznables, y, por otra, acaba en la mera languidez del ánimo, en vez de en el obrar y el ser efectivamente reales'. La ironía es a su vez ‘esa negatividad absoluta en que el sujeto se refiere a sí mismo en la anulación de las determinidades y unilateralidades', y cuya anulación no afecta a lo nulo en sí mismo, sino ‘a todo lo en sí excelente y sólido'.

Es también interesante resaltar cómo en la Fenomenología del Espíritu, Hegel relaciona a la ironía con la juventud. De esta forma, la ironía sería un paso en el tránsito hacia una etapa de mayor madurez, por ello Hegel la relaciona con lo juvenil, es una etapa de un alto grado de subjetivismo, carece de un sistema consolidado (recordemos que Hegel regañaba a los hermanos Schlegel por no ser sistemáticos). Y como se trata de una etapa dominada por el subjetivismo, sería un panorama que no ofrece seguridad al status quo .

Mas, en concreto, ¿a dónde se dirige la condena del filósofo alemán? Particularmente a que a Hegel le preocupaba cómo la ironía podría afectar la comprensibilidad; respecto a ello Hernández Sánchez en La ironía estética. Estética romántica y arte moderno recuerda cómo la ironía llevada a sus extremos en la primera mitad del siglo XX generó problemas en la comunicación, algo que queda reflejado en palabras de escritores como Antonin Artaud, Marcel Proust y Hugo von Hofmannsthal, los cuales se sentían afectados por las consecuencias negativas de esta pulsión por lo irónico.

Benjamin W., El concepto de crítica de arte en el Romanticismo alemán.

D'Angelo, P., La estética del romanticismo.

De Man P., La ideología estética. El concepto de ironía.

Fragmentos para una teoría romántica del arte.

Hegel, G. W. F., Lecciones de Estética.

Hegel, G. W. F., Fenomenología del Espíritu.

Sánchez H. D., La ironía estética. Estética romántica y arte moderno.

Desde esta perspectiva, la ironía de F. Schlegel podría ser entendida como una amenaza contra todo intento de construir, de narrar, y esta es al menos una posible lectura que propone Paul De Man para la ironía romántica. Y es aquí, seguramente, donde Hegel vio el mayor peligro de la ironía romántica, pues con ella los límites entre literatura, filosofía, ciencia, y en general cualquier narración, se esfuman. Es probable que fuese esto lo que provocó que Hegel se rasgara las vestiduras, dado que a causa de la pulsión irónica cualquier tratado de filosofía no está muy lejos de ser una obra de ficción más. ‘En este contexto, filosofía, arte y literatura se entrecruzan', explica De Man.

Pero, ¿no será que hemos dejado que la lectura hegeliana entorpezca nuestra percepción de la teoría del conocimiento romántico? Hernández Sánchez apuesta por lo segundo y señala que Hegel, en su examen de la ironía, sólo ve la parte subjetiva, es decir, el elemento reflexivo de la teoría schlegeliana, dado que en la teoría del conocimiento romántico sí existe un salto más allá del Yo (para ello recomendamos leer inicialmente la obra de Walter Benjamín, El concepto de crítica de arte en el Romanticismo alemán ). De modo que, Hegel vio en este elemento subjetivo y fichteano la parte más débil de la ironía para así lanzar su ataque sobre ella, ‘era la crítica más fácil, atacar el flanco más desprotegido para con ello intentar demoler el conjunto de la teoría'.

No obstante, la advertencia de Hegel no ha dejado de ser valiosa dado que intenta protegernos de los efectos negativos de la ironía. Un mundo demasiado irónico es un universo falto de comprensión, en donde las barreras y límites que previamente nos resultaban lúcidas se han esfumado. En dicho estado la desorientación se convierte en la norma y perdemos todo norte. Para ser más preciso, en este panorama las viejas categorías, que nos resultaban absolutamente confiables y claras para delimitar nuestro contexto, han perdido toda su fuerza. Se puede estimar que algo similar acontece en la actualidad, mas no es exclusivamente a causa de lo irónico, otros elementos habríamos de considerar; sin embargo, si nuestras categorías se han vuelto obsoletas, quizás sea necesaria una renovación de las mismas.