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18 de Oct de 2019

Nacional

Los bomberos y el vacío de Manuel Naar

Manuel Antonio Naar tenía más de 23 años de experiencia como bombero. Siempre alegre y colaborador, sus compañeros lamentan su muerte

Momentos en que el cuerpo de rescate de los bomberos auxiliaba a Naar.Redes sociales

“Me muero yo antes que tú”. La frase le retumba en el cerebro al teniente y secretario general del sindicato de bomberos, Gabriel Gómez, amigo personal, colega y alumno del sargento segundo (post mortem) del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República, Manuel Antonio Naar, quien falleció el domingo intentando sofocar un incendio en El Chorrillo.

Cuando recibió la noticia del fallecimiento de Naar, Gómez se desplomó. Recordó las palabras que le había dicho, como si se tratara de un presagio. Fue en 2008, cuando Gómez regresaba de sofocar una explosión en una planta procesadora de atún, ubicada en Vacamonte. La misión lo dejó incapacitado por un mes, pero a su reintegro, con aquellas palabras Naar le daba la bienvenida: “Yerba mala nunca muere, me muero yo antes que tú”, le dijo riendo.

Naar, de 50 años de edad, deja una viuda y dos niñas en situación de discapacidad huérfanas.

“Para mí era más que un compañero de trabajo, fue mi maestro para ser bombero remunerado en la guardia permanente hace 20 años”,

GABRIEL GÓMEZ
TENIENTE DEL BCB

En el cuartel, donde ingresó como guardia permanente hace 20 años, precedidos de tres como voluntario, le apodaban “Murmullo”, en alusión a “Mumbles”, de la serie Dick Tracy, porque hablaba en voz baja. También le llamaban “Narnia”, por la semejanza de su apellido con el título de la película.

Gómez recuerda que todas las mañanas Naar les tenía listo el café, y que con amabilidad invitaba a todos a tomar una taza.

Naar murió luego de que le cayera encima un pedazo del techo del viejo caserón que se desprendió durante el incendio. Informes extraoficiales indican que el bombero se resistía a entrar a la estructura por temor a un desplome. Medía el peligro, pero obedeció, e ingresó junto a otros compañeros por la planta baja, para luego subir a atacar el fuego. Desafortunadamente, el hatillo de madera y las carriolas colapsaron, dejando mal herido al bombero. Los otros tres pudieron salir ilesos.

Uno de ellos, el que estaba más cerca, fue a socorrer a Naar cuando lo vio atrapado entre los escombros. Aún estaba con vida cuando lo llevaron a uno de los balcones donde le dieron los primeros auxilios.

El dramático momento quedó registrado en el video de un espectador. Era el instante en que a Naar le aplicaban las maniobras de respiración cardiopulmonar.

Cristian Holness, un joven bombero que acaba de entrar a las filas como permanente, ubicado a un costado de Naar observaba esperanzado cómo el equipo de rescate trataba de reanimarlo. Pero fue inútil, su compañero había entrado en paro. Arrodillado frente a su cuerpo, Holness lloraba desconsolado.

El mayor Gonzalo Córdoba, jefe de Operaciones de Extinción, Búsqueda y Rescate del Cuerpo de Bomberos, recuerda que convivió con Naar en varias estaciones. “Era un hombre alegre, bromista, conversábamos de todo, y se destacaba en el sóftbol. No perdí a un compañero, perdí a un amigo, más que a un hermano”, remarca Córdoba.

El Cuerpo de Bomberos cuenta con un seguro de vida que proporciona a los familiares una ayuda económica de aproximadamente $50 mil, que se hace efectiva luego de esclarecer los hechos. El gremio de amigos empresarios de los bomberos se ha mostrado interesado en brindar ayuda a la viuda.

De acuerdo con datos del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, el incendio dejó a 35 familias sin techo, 15 del edificio incendiado y 20 del contiguo al siniestro.