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25 de Jul de 2021

Nacional

El maltrato infantil y hostigamiento: una coexistencia letal para la sociedad

La violencia intrafamiliar, en su acepción de maltrato infantil, tiene efectos negativos en el desarrollo intelectual de los niños

La familia es uno de los factores más importantes para el niño; es aquí donde se adquieren los primeros valores y hábitos, pero también algunos modelos de conducta y actitudes que, en definitiva, irán moldeando la forma de proyectarse para su vida futura.

Si tenemos o no la familia ideal, no es lo relevante aquí, lo importante es cómo mantener la armonía entre sus miembros, evitando que se activen los detonantes del maltrato infantil en nuestro seno familiar, y del cual se observa un aumento en el numero de casos. El maltrato infantil es una de las variantes de la violencia intrafamiliar; requiere que se examine la forma en que ocurre en nuestros hogares; sin embargo, muchas veces vemos cómo las entidades educativas, judiciales y sociales, enfrentan dificultades para la implementación de programas y mecanismos correctivos o terapéuticos, por la creencia de que los problemas familiares son exclusivamente privados.

En este sentido, la violencia intrafamiliar, en su acepción de maltrato infantil, tiene efectos negativos en el desarrollo no solo intelectual de los niños en edad escolar, sino también en cada una de sus etapas de desarrollo como individuos. Si en la infancia, el niño, por ejemplo, no ha tenido lazos afectivos sólidos en su vida emocional y en su desarrollo social, muy probablemente su vida como adulto se verá afectada a tal punto que no pueda defenderse de la violencia o posiblemente, se convierta en un cómplice o abusador.

Ante algunos hechos violentos, a menudo escuchamos expresiones como: “esta persona está loca” o “tiene que estar bajos los efectos de alguna droga”, lo cierto es que ese individuo, probablemente, no haya tenido un desarrollo social adecuado. En consecuencia, su capacidad de comportarse de acuerdo con las normas sociales queda disminuida, lo que le impide mantener una convivencia sana con los demás, siendo una problemática multifactorial.

Por otro lado, debido al alto nivel de violencia que se vive en la actualidad, el hostigamiento se ha convertido también en un tema preocupante en nuestra sociedad. Esta modalidad de violencia se puede percibir claramente a través de los medios masivos y redes sociales, lo cual ha llegado a hogares, escuelas, universidades, lugares de trabajo y su entorno, sin poder llegar a la raíz del problema.

Uno de los escenarios que se le presenta a un individuo que experimenta hostigamiento es que no sabe qué hacer o responder y generalmente no tiene a quién recurrir y, en el peor de los casos, a quien acude, desconoce el manejo que se le debe dar a esta problemática, tratando de persuadirlo para que desista de interponer una denuncia.

Es evidente que el hostigamiento es un factor de riesgo social y tiene consecuencias adversas que riñen con la sana convivencia, por lo que finalmente, siendo ciudadana y docente, nos preguntamos, ¿será que las relaciones violentas entre el individuo, la familia, y la sociedad carecen de las competencias sociales que le permitan a un individuo salirse de ese círculo de violencia en el que se encuentran? Recomendamos, pues, iniciar con estrategias o políticas más puntuales, oportunas y eficaces. Tenemos que hacer algo para detener esta adversidad.

Catedrática