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14 de Aug de 2020

Nacional

Una mirada de la juventud sobre la Invasión y el país que heredó

Han transcurrido tres décadas desde la invasión de Estados Unidos a Panamá y los reclamos de justicia para las víctimas siguen latentes. Dos jóvenes activistas exponen sus puntos de vista sobre esta tragedia

Una mirada de la juventud sobre la Invasión y el país que heredó

Una noche de 30 años

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Jamás será necesaria una intervención militar y mucho menos extranjera para la solución de conflictos internos de un país.

Natalia Beluche. Actriz Licenciada en arte dramático, actriz, feminista y locutora. Posee un posgrado internacional en Gestión, Políticas Culturales y Comunicación obtenido en Argentina.

Hoy se cumplen 30 años de la invasión de Estados Unidos a Panamá. ¿Cuál es su análisis de esta intervención armada al país?

Desde su creación como nación Panamá ha estado intervenida por los gobiernos estadounidenses; por tanto, mi análisis es simple: la invasión que vivimos fue un mensaje alto y claro, recordando quién manda en aguas canaleras, quienes se creen con el poder de decisión y dirección del territorio istmeño y quien no siga las reglas de su juego, saldrá muy mal del mismo.

Mucho se habló de la necesidad de un país democrático y de eliminar el régimen militar. ¿Usted considera que fue necesaria una invasión para deshacernos del régimen militar, especialmente del fallecido general Manual Antonio Noriega?

Jamás será necesaria una intervención militar y mucho menos extranjera para la solución de conflictos internos de un país; es y siempre será el pueblo quien debe decidir sobre la administración de su territorio, sus leyes y procesos, deben ser dirigidos por las grandes mayorías, o personas que realmente representen a la población y velen por el bienestar de los pueblos.

Tres décadas, siete gobiernos, incluyendo el actual, y las quejas sobre los problemas de institucionalidad siguen, ¿cuál es su análisis?

El sistema hegemónico capitalista y patriarcal es el problema de fondo, si no logramos cambiar la raíz del problema seguirán pasando gobiernos y ninguno dará solución a los “problemas” administrativos. Necesitamos administradores de lo público que representen a toda la población sin distinción étnica, de orientación sexual y libre de cultura machista. Todo cambio, sin ir a la raíz, es una careta más.

Las víctimas de la invasión reclaman que el 20 de diciembre se declare día de duelo nacional. ¿Qué piensa?

Conocer nuestra historia es importante para no repetirla, es deber de quienes administran el Estado mantener la memoria histórica viva, es responsabilidad de todes exigir que esto se cumpla, es un derecho de cada ciudadano conocer su historia, para eso existen los días nacionales, posponer o evitar reconocer la invasión sangrienta de Estados Unidos a Panamá es una muestra más de lo cómplice que son los gobiernos nacionales, de cómo venden poco a poco el territorio que a tantos mártires les costó recuperar, que tantas luchas del pueblo costaron.

¿Una reflexión final sobre la invasión y los 30 años de gobiernos democráticos?

No hay nada más importante para un ser humano que su historia, nuestra historia es lo que nos hace quienes somos, todos los días, si la desconocemos, estamos perdidos; si la abrazamos, encontraremos la luz para avanzar, darle espacio a la memoria histórica de la patria, recuperarla, estudiarla y entenderla, nos ayudará a librarnos de excusas, máscaras y falsedades, abrir el camino a la franqueza, sabernos territorio hijo del negocio internacional a beneficio de pocos, sabernos migrantes, negros, originarios, saber nuestros muertos y muertas, saber que no hay historia mejor contada que la real, nos hará libres.

Como generación pos-Invasión, me ha tocado armar un rompecabezas cuyas piezas están muy dispersas. El sistema educativo nos negó conocer esta historia.

Freddy Pittí. Activista de derechos humanos Joven activista político y consejero de la Concertación Nacional en representación del sector de la juventud y coordinador de la organización Juntos Decidimos.

Hoy se cumplen 30 años de la invasión de Estados Unidos a Panamá. ¿Cuál es su análisis de esta intervención armada al país?

Como generación pos-invasión prácticamente me ha tocado armar un rompecabezas cuyas piezas están muy dispersas, ya que desde el sistema educativo nos negó conocer sobre esta parte oscura de nuestra historia como país, pero que es sumamente necesario que conozcamos. Asesinaron a miles de civiles panameños inocentes, mientras intentaban mostrar al mundo una realidad muy diferente a la que se vivía en Panamá en ese momento. Contradictoriamente, la “causa justa”, nombre que se le dio a esta intervención armada, fue realmente, cobarde, desmedida y sanguinaria.

Mucho se habló de la necesidad de un país democrático y de eliminar el régimen militar. ¿Usted considera que fue necesaria una invasión para deshacernos del régimen militar, especialmente del fallecido general Manuel Antonio Noriega?

Al pertenecer a una generación que no vivió los nefastos efectos y consecuencias de un régimen militar, donde constantemente se oprimía y violaban los derechos humanos de sus ciudadanos, mi respuesta a esa pregunta puede contrastar un poco con la de la generación que sí lo vivió. Para mí nada puede justificar la sangre de ciudadanos que se derramó injustamente durante la invasión, pienso que la salida a este régimen pudo darse de forma diferente y en oportunidades anteriores, pero por alguna razón pareciera que el objetivo era llegar a ese desenlace, el de una intervención militar.

Tres décadas, siete gobiernos, incluyendo el actual, y las quejas sobre los problemas de institucionalidad sigue, ¿cuál es su análisis?

La democracia de Panamá sigue siendo muy joven. Es cierto que existen graves problemas de institucionalidad por resolver, algunos de esos problemas precisamente de arrastre de aquella época en la que se mantenía el régimen militar. Pero lo más importante es identificar muy bien los aspectos sistemáticos que debemos cambiar o mejorar, fortalecer la participación ciudadana, elevando el sistema educativo y eligiendo a los mejores para dirigir el país, no lo contrario.

Las víctimas de la invasión reclaman que el 20 de diciembre se declare día de duelo nacional. ¿Qué piensa?

Es lo mínimo que podemos hacer como país, es una deuda que tenemos pendiente con los familiares de las personas que perdieron la vida aquel día. Debe ser un día de duelo, de reflexión, pero que también sea un día que nos permita mantener en la memoria colectiva este trágico acontecimiento, y que jamás volvamos a repetir los mismos errores como nación. La mayor pérdida que podríamos tener, después de las miles de vidas que cayeron aquel día, es que las víctimas queden en el olvido.

¿Una reflexión final sobre la invasión y los 30 años de gobiernos democráticos?

Es de suma importancia que el Estado haga un esfuerzo para que las nuevas generaciones conozcan, desde todas las perspectivas, lo relacionado al régimen militar. Hacerlo de esta forma es imprescindible para tener un mejor entendimiento y un panorama más amplio de las posibles razones que dio como desenlace la invasión. No podemos analizar el final de esa historia, sin antes entender los muchos acontecimiento que tuvieron lugar en los años anteriores a la intervención. En estos 30 años de gobiernos electos democráticamente, aún hay mucho por trabajar, pero considero que vamos en el camino correcto. Debemos realizar los ajustes necesarios, rectificar errores y aprender de ellos. Hoy vivimos en un contexto social muy distinto al de hace 30 años y eso ha abierto la posibilidad que los ciudadanos tengamos una participación más activa y protagónica en los procesos democráticos, los cuales van mucho más allá a solo votar cada cinco años. Prohibido olvidar.