La producción de bioetanol a partir de la caña de azúcar vuelve a colocarse en el centro del debate económico y energético de Panamá
- 06/01/2026 17:07
La petrolera estadounidense Chevron ha incrementado de forma significativa su presencia operativa en Venezuela con el envío de al menos once buques petroleros rumbo a puertos estratégicos del país, tras la captura y posterior caída del expresidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Las embarcaciones tienen como destino principal los terminales de José y Bajo Grande, centros neurálgicos de la industria petrolera venezolana. El volumen actual de envíos supera el registrado en diciembre y se acerca a los niveles más altos observados en octubre, cuando se reportó un flujo similar de cargamentos.
Chevron mantiene operaciones en territorio venezolano amparada por una licencia otorgada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que le permite producir y exportar crudo pese al régimen de sanciones vigente. La compañía ha reiterado que todas sus actividades se ejecutan conforme a la legislación estadounidense y bajo estrictos protocolos de seguridad.
De acuerdo con registros de tráfico marítimo, al menos uno de los buques ya fue cargado con petróleo venezolano, mientras otros dos permanecen atracados en terminales locales. El resto de las embarcaciones continúa navegando hacia aguas venezolanas para completar operaciones de carga.
El incremento de envíos se produce en paralelo a operativos navales desplegados por Estados Unidos en el Caribe, destinados a reforzar el control sobre el comercio petrolero vinculado a actores sancionados. Estas acciones han obligado a algunos tanqueros a modificar rutas o detener operaciones, aunque los cargamentos asociados a Chevron no se han visto afectados.
El crudo extraído por la empresa estadounidense está destinado principalmente a refinerías en Estados Unidos, en un contexto de reorganización del sector energético venezolano tras años de colapso productivo, falta de inversión y deterioro de la infraestructura.
La reactivación de estos envíos ocurre en medio de una transición política incierta y de un proceso de redefinición del control sobre los recursos estratégicos de Venezuela. Analistas del sector energético observan estos movimientos como una señal clave de los cambios que podrían consolidarse en el manejo del petróleo venezolano en los próximos meses.