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26 de Ene de 2022

Nacional

La producción de bebidas alcohólicas en el primer semestre de 2021 subió 53,1%

En Panamá, la producción nacional de bebidas alcohólicas es liderada por la cerveza, que es equitativa a 94% del universo que es fabricado, siendo 125,179,519 litros de este líquido producidos a 2021

La producción de bebidas alcohólicas en el primer semestre de 2021 subió 53,1%
La producción de bebidas alcohólicas en el primer semestre de 2021 subió 53,1%

La producción de bebidas alcohólicas, en el primer semestre del 2021, subió 53,1%.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), el comportamiento de algunas actividades económicas industriales durante el primer semestre de 2021, en comparación con el año anterior, mostraron las siguientes variaciones:

En detalle aumentaron: El whisky 272,6%, vodka 206,9%, ron 94,0%, seco 79,3%, ginebra 71,6% y la cerveza 51,3%.

En Panamá, la producción nacional de bebidas alcohólicas es liderada por la cerveza, que es equitativa a 94% del universo que es fabricado, siendo 125,179,519 litros de este líquido producidos en 2021.

La producción de bebidas alcohólicas en el primer semestre de 2021 subió 53,1%
La producción de bebidas alcohólicas en el primer semestre de 2021 subió 53,1%

En segundo lugar, la bebida alcohólica que más se manufactura en Panamá es el ron con 4,139,624 de litros, seguido del seco con 2,332,273 de litros y 1,006,788 litros de ginebra.

La Encuesta Nacional de Salud de Panamá, realizada en 2019, por la Contraloría, el Ministerio de Salud y el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, reveló que la prevalencia de vida de consumo de alcohol en Panamá más elevada se reporta en el área urbana con 47,9%, siendo mayor que la nacional.

En el área rural la prevalencia es de 41,9% y en la indígena de 42,7%.

De un total de más de 2.1 millones de personas de 15 años y más, 985,241 manifestaron haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida, lo que representa una prevalencia de 45,6%.

La prevalencia por sexo, para los hombres fue de 56,5% lo que indica que aproximadamente 6 de cada 10 hombres consumieron, alguna vez en la vida, bebidas alcohólicas en tanto que, la prevalencia para mujeres se estimó en 32,9%, es decir que una de cada 3 mujeres había consumido bebidas alcohólicas en su vida.

Al considerar el comportamiento de la prevalencia de vida de consumo de alcohol, los grupos de edad cuya prevalencia fue superior y que mostraron diferencias significativas con la prevalencia del país fueron el grupo de 20 a 24 años y los grupos quinquenales incluidos entre los 30 y 54 años con prevalencias que fluctuaron entre 47,7% y 56,2%.

Las regiones que presentaron una prevalencia superior a la prevalencia nacional fueron Coclé, Los Santos, Panamá este, Panamá Oeste, San Miguelito. Panamá norte, Guna Yala y Ngäbe Buglé cuyos valores fluctuaron entre 48,3% y 67,1% con diferencias significativas con respecto a la prevalencia país.

Superaron el 60% en la prevalencia de vida de consumo de alcohol en Panamá este, Panamá Oeste y San Miguelito.

La frecuencia de consumo de cerveza más repetida fue en algunos días a la semana y fines de semana que supera el 65%, tanto al considerar las variables sexo, como relación al área o dominio de estudio.

El consumo diario medio de quienes beben alcohol es de 33 g de alcohol puro al día, aproximadamente equivalente a 2 vasos de vino (150 ml cada uno), una botella grande de cerveza (750 ml) o dos vasos de bebidas espirituosas (40 ml cada uno).

La mayoría de las personas de 15 años y más que declararon consumieron bebidas alcohólicas en los últimos 30 días, suelen tomar entre 1 y 4 tragos en un día de mayor consumo, aunque destaca que 17% tomó más. Los hombres reportan cifras más elevadas que las mujeres a partir de la categoría de 5 a 6 tragos, con diferencias significativas. A medida que aumenta la edad, se nota según la encuesta al comparar el consumo reportado con el promedio del país para la categoría correspondiente, que disminuye la cantidad de tragos bebidos en un día mayor de consumo.

En el área rural se reportó mayor proporción de personas que indicaron beber en un día de mayor frecuencia de consumo 19 y más tragos, superando en 7,4% el promedio del país, mientras que, en las áreas urbanas e indígenas bebe 10 y más tragos estuvo por debajo del promedio del país. La mayor frecuencia reportada en el área indígena se ubicó en la categoría de 3 a 4 tragos y en el área urbana en 1 y 2 tragos.

El Reporte Global del Estado del Alcohol y Salud 2018, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que en Panamá solo se consume el 19% de las bebidas destiladas (ron, whisky, brandy, vodka, coñac y algunos digestivos), de Centroamérica, siendo el más bajo.

El resto de los miembros de la región como Nicaragua, consumen el 59% del total de las bebidas destiladas; Honduras, el 52%; El Salvador, el 51%; Guatemala, un 42% y Costa Rica, 28%.

Muertes por consumo de alcohol

Según un estudio realizado por la OPS/OMS y publicado este año en la revista Addiction, el consumo de bebidas alcohólicas, por sí solo, ocasionó un promedio de 85 mil muertes anualmente entre 2013 y 2015 en las Américas, donde la ingesta per cápita es 25% mayor a la del promedio mundial.

“Este estudio demuestra que el consumo nocivo de bebidas alcohólicas en las Américas debe ser una de las mayores prioridades de salud pública”, afirmó el doctor Anselm Hennis, director del Departamento de la OPS de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental, según recoge una nota de prensa de la OPS.

“Está asociado con muertes que se pueden prevenir y con muchos años de vida con discapacidad. Necesitamos medidas de salud pública, políticas y programas eficaces, viables y sostenibles para reducir el consumo de bebidas alcohólicas”, agrega el especialista.

El análisis de los datos de mortalidad en 30 países de la región recién publicado –el mayor en su tipo en las Américas– muestra los siguientes resultados clave:

En promedio, 85.032 muertes (1,4%) anuales se atribuyen exclusivamente al consumo de bebidas alcohólicas.

En su mayoría, estas muertes (64,9%) corresponden a personas menores de 60 años y se debieron principalmente a hepatopatías (63,9%) y a trastornos neuropsiquiátricos (27,4%), como la dependencia del alcohol.

El consumo de bebidas alcohólicas es un factor contribuyente en más de 300.000 muertes (5,5%) al año en la región de las Américas.

El número de hombres que murieron por consumir bebidas alcohólicas fue mayor al de mujeres, y los hombres representaron 83,1% de las muertes atribuibles exclusivamente a ese consumo. Las mayores disparidades de género se hicieron evidentes en El Salvador y Belice, mientras que esta brecha fue más pequeña en Canadá y Estados Unidos.

Cerca de 80% de las muertes en las cuales el consumo de bebidas alcohólicas fue una “causa necesaria” ocurrieron en tres de los países más poblados: Estados Unidos (36,9%), Brasil (24,8%) y México (18,4%).

Las tasas de mortalidad atribuible al consumo de bebidas alcohólicas fueron más elevadas en Nicaragua (23,2 por 100,000 habitantes) y Guatemala (19 por 100,000 habitantes), aunque en estos países el consumo per cápita de esos productos fue relativamente menor.

Los resultados de este estudio indican que los países de ingresos altos tienen un mayor consumo per cápita de bebidas alcohólicas, mientras que los países de bajo y mediano ingreso tienen una mayor tasa de mortalidad atribuible al alcohol para el mismo nivel de consumo de esas bebidas. Las mayores tasas de mortalidad probablemente se deban al acceso relativamente menor a servicios médicos, a limitaciones en cuanto al transporte en situaciones de urgencia, a la escasez de información sobre salud, a la falta de una buena nutrición y a otros factores que podrían hacer que el consumo de esas bebidas sea más perjudicial.

La OPS exhorta a los países de la región a frenar el consumo nocivo de bebidas alcohólicas mediante el aumento de los impuestos aplicables e imponer amplias restricciones a la publicidad, la promoción y el patrocinio de estos productos. Asimismo, el acceso a datos de mejor calidad sobre la mortalidad y la morbilidad causadas por las bebidas alcohólicas es fundamental para dar seguimiento al impacto de la ingesta de alcohol.