04 de Oct de 2022

Nacional

Dos médicos, un abogado y un representante, entre los detenidos

Las autoridades desmantelaron un grupo criminal dedicado al trasiego de drogas que operaba en la zona atlántica y contaba con todos los componentes para operar

Dos médicos, un abogado y un representante, entre los detenidos
Las autoridades ofrecieron una conferencia de prensa para dar detalles de la operación que se realizó en tres provincias.Policía Nacional

Las autoridades panameñas desarticularon este miércoles una organización criminal supuestamente dedicada a recibir, almacenar y traficar droga en y desde la provincia de Colón.

El grupo es de los más estructurados por su nivel de operación y organización, en el cual colaboraban profesionales de distintas disciplinas cuando era necesario.

Una evidencia de la penetración del crimen organizado en diferentes profesiones y del enfoque multidimensional que tiene el narcotráfico para operar, que no se limita a los estamentos policiales o de seguridad.

Entre los detenidos se mencionó a dos médicos generales, un abogado, el representante de corregimiento de Isla Colón, un cabo de la Policía Nacional y la vinculación indirecta de funcionarios del Registro Civil, aún no detenidos, quienes presuntamente facilitaron documentación de identidad falsa a dos personas. Una de ellas requerida por la DEA, aunque al ser panameño se imposibilita su extradición. “Se hacían pasar con documentos alterados mediante los cuales suplantaban la identidad de otras personas documentadas en el Registro Civil”, indicó el procurador general de la Nación, Javier Caraballo.

La denominada operación “Fuego' dio inicio en febrero de 2019 luego de que la Fiscalía Primera de Drogas escuchara de la Policía Nacional información relativa a un grupo criminal que recibía grandes cantidades de droga en la costa atlántica provenientes de Colombia.

La droga era encaletada principalmente en la zona atlántica y después transportada de dos formas: con vehículos de doble fondo hacia Costa Rica y Centroamérica o vía marítima en carga contenerizada con destino a Europa (Italia, Holanda, España).

Entre los detenidos también figuran el hermano y la esposa de Eduardo Macea, alias Marshall, quien se encuentra preso tras recibir una condena de 15 años por posesión de droga. No obstante, el encierro no impedía que estas personas actuaran como “los principales puentes de comunicación entre alias Marshall y el grupo criminal”. Se informó que el detenido hacía llegar mensajes e instrucciones al resto del grupo. En las cárceles panameñas las conversaciones y las cartas de los detenidos no se graban o se revisan, como ocurre en otros países. Algo que ha dejado pensando a las autoridades sobre los controles que deberían tener de las conversaciones de los reclusos.

El representante, por su parte, era quien supuestamente facilitaba los movimientos de droga en algunos sitios de la provincia atlántica y cooperaba con la organización. “No es la primera vez que cae un funcionario de esta índole en esta operación y no será la última”, dijo el director de la Policía, John Durheim.

En cuanto a la participación de los médicos, Caraballo detalló que “expidieron registros de salud en los que certificaron una supuesta tuberculosis a favor de uno de los líderes que se encuentra detenido, alias Marshall, y utilizaron dichos documentos en una audiencia que sirvió para lograr una medida distinta a la detención preventiva”. Ambos médicos emitieron la misma certificación de la enfermedad, como confirmando el diagnóstico.

El abogado fue detenido por haber empleado los certificados médicos en la audiencia, a sabiendas de que la información era falsa.

Por su parte, el cabo de la policía Nacional facilitaba información a la organización.

Se efectuaron 45 diligencias de allanamiento en forma simultánea por parte de la Fiscalía de Drogas, la Policía Nacional y el Servicio Nacional Aeronaval, en la provincia de Colón, Panamá y Panamá Oeste, los cuales facilitaron la captura de 43 personas.

El grupo tenía como modus operandi la coordinación de la logística de las actividades ilícitas a través de reuniones y comunicaciones telefónicas, cuya área principal de operación era Colón. Las actividades consistían en cobro de la custodia de droga, seguridad y transporte de sustancia ilícita, dinero que mediante allegados, como facilitadores o familiares, era colocarlo en el sistema bancario bajo sociedades anónimas sin sustento comercial, físico o económico mediante las cuales se adquirieron autos de alta gama (5), dos embarcaciones y otros beneficios que les permitieron encubrir e integrar el dinero ilícito.

En la operación, las autoridades decomisaron 1,4 tonelada de droga y $139.094 en efectivo.