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04 de Dec de 2020

Política

Optimismo, en medio de la incertidumbre

PANAMÁ. Cuando el hoy presidente electo Ricardo Martinelli, anunció que no participaría en el Diálogo por la Concertación Nacional real...

PANAMÁ. Cuando el hoy presidente electo Ricardo Martinelli, anunció que no participaría en el Diálogo por la Concertación Nacional realizado en 2006, hasta tanto no se retirara de la mesa el tema de la Sala V, su decisión no sorprendió a nadie. No era el único que adoptaba esa posición. Tampoco cuando aseguró que, en su mayoría, los integrantes del Diálogo eran miembros del PRD “disfrazados”. Sin embargo, en ese momento sólo era el presidente del partido Cambio Democrático (CD).

Hoy, Martinelli es el presidente electo de la República de Panamá y tiene ante sí una decisión importante que tomar: darle continuidad a todo lo avanzado en las mesas del Diálogo —en el cual nunca creyó— o dejarlo de lado.

Las señales que ha dado el nuevo gobierno sobre la continuidad de la Concertación han sido confusas. En una entrevista concedida a La Estrella pocos días antes de ser elegido presidente, Ricardo Martinelli calificó nuevamente de PRDs disfrazados a los participantes en la Concertación, fue enfático al afirmar que no habrá sistema único de salud —uno de los principales compromisos del Diálogo— y dijo que revisaría lo que se había acordado.

Sin embargo, una cosa es lo que se piensa y se dice como candidato y otra lo que se hace como mandatario. Ya elegido, el nuevo gobierno se ha mostrado mucho más abierto frente al tema. El ministro designado de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, ha dicho que las razones por las cuales Martinelli prefirió mantenerse al margen de las discusiones en temas nacionales, no impiden que a los resultados positivos se les dé continuidad. “Si bien CD no participó, Juan Carlos Varela sí lo hizo y los temas no son desconocidos para el nuevo gobierno,” asegura, con lo cual descarta improvisaciones en el tema. Para Papadimitriu, no se trata de “sentarse a revisar”, pues muchos de los participantes en las diversas mesas de la Concertación, forman parte del nuevo gobierno o colaboran con él. De hecho, dos de las principales figuras del nuevo gobierno, el vicepresidente y canciller, Juan Carlos Varela, y el vicecanciller, Melitón Arrocha, participaron activamente en el Diálogo.

Arrocha está convencido de que el Diálogo es un instrumento que le aporta mucho al país en el plano económico, político y social, y considera que el primer reto de la administración de Martinelli será validar los acuerdos. Aunque piensa que se tendrán que revisar algunos temas, como el de la salud, está seguro que el presidente electo le va a dar un apoyo importante a la continuidad del proceso.

INQUIETUD EN EL CONSEJO

Los miembros del Consejo Consultivo de la Concertación Nacional enviaron en días pasados una carta conjunta a los dos presidentes —entrante y saliente— exponiéndole sus inquietudes frente al futuro del proceso, solicitándoles impulsar los acuerdos, dar posesión al secretario ejecutivo escogido por el Consejo, formalizar la asignación presupuestal para el secretario, su oficina y la Unidad Técnico Administrativa, y realizar una transición que permitiera al equipo entrante conocer a profundidad los avances y compromisos alcanzados.

Aunque pocos días después la administración Torrijos dio posesión al secretario ejecutivo, Francisco Escoffery Alemán, aún es incierto dentro del equipo de Martinelli, quien asumirá el liderazgo frente al proceso. La Concertación no se tuvo en cuenta en la transición, no se ha establecido cómo será la participación de los partidos que no estuvieron en el Diálogo y no es claro cómo se incorporarán los diagnósticos, acuerdos y metas propuestas, dentro del nuevo plan de gobierno.

Enrique De Obarrio —uno de los promotores y participantes más activos en el Diálogo, en representación de la sociedad civil y miembro del Consejo de la Concertación— aunque mira con optimismo el futuro, está un poco preocupado por el desarrollo del proceso. “Esta es una gran oportunidad para que aproveche los canales del Diálogo establecidos para avanzar en la construcción de un Panamá para todos”, señala De Obarrio. “Sin embargo, nos preocupa cuál será la actitud de los que llegan al gobierno y cuál su nivel de compromiso”.

De Obarrio considera que Panamá tiene suficiente riqueza para generar bienestar social para cuatro veces la población que tiene. “Eso demuestra lo mal que lo han hecho los gobiernos”, señala. En cuanto al camino recorrido en la Concertación, piensa que ha faltado liderazgo. “Ha habido irregularidad en las reuniones, se demoró la elección del secretario ejecutivo y no se informaron adecuadamente los acuerdos. Mucha gente piensa que la Concertación se murió porque no sabe qué ha pasado después”, agrega.

Gina Latoni, consultora del PNUD y quien hizo parte del equipo de la Concertación, considera que la gran diferencia con las experiencias anteriores de diálogo en Panamá es que se creó un mecanismo de verificación y seguimiento para asegurar que trascendiera los gobiernos. Sin embargo, esto no representa una camisa de fuerza. “Es una hoja de ruta y cada gobierno ejecuta los acuerdos que van alineados con su plan”, asegura. Por este motivo, no considera contradictorio que, a pesar de que Cambio Democrático no hizo parte de la Concertación, la nueva administración la aproveche. “Va a encontrar en la Concertación un recurso muy valioso para llegar a acuerdos sobre distintos temas”, insiste.

Para el coordinador residente de Naciones Unidas, José Euguren, el desafío del equipo de Martinelli “es cumplir la promesa de ser un gobierno para la gente. Lo que se hizo en la Concertación fue hablar con todos, incluidas provincias y comarcas, para tratar de equilibrar la inversión y las oportunidades de desarrollo”. Por este motivo coincide en que la Concertación constituirá una herramienta invaluable para quienes llegan al gobierno.

Entre muchos de los participantes en la Concertación reinan, por ahora el optimismoy la expectativa. Yenny Vergara, del Consejo Nacional de Farmacéuticos confía en que la nueva administración va a cumplir con los acuerdos por la participación que tuvo en ellos el Partido Panameñista. En cuanto al futuro, cree que uno de los principales retos de la Concertación en esta nueva administración es la aprobación de la Ley de Participación Ciudadana y el fortalecimiento de la institucionalidad.

Hay, sin embargo, quienes no son tan optimistas. Según Luis López, dirigente magisterial, no se puede avanzar si un sector del gobierno desconoce los temas. “En su momento consideramos irresponsable el que algunos partidos políticos decidieran abandonar el Diálogo por la Concertación, y no dar la pelea desde adentro”, dice. En su opinión, ahora toca caminar sobre la marcha y esperar a que quienes tienen que tomar las decisiones “se empapen” en los temas, “lo cual es un retroceso”.

Roger Barés, representante de la Federación Nacional de Pacientes con enfermedades crónicas, críticas y degenerativas, piensa que la ejecución de los acuerdos depende en gran medida de la actitud del presidente electo, del cual espera una actitud mucho más efectiva que la de la actual administración, la cual —en su opinión— no implementó mayor cosa, lo cual generó entre varios de los participantes una sensación de frustración y de haber sido utilizados.

Más allá de la percepción en la opinión, lo cierto es que el futuro de la Concertación está en manos de la nueva administración y de la capacidad que tengan quienes participaron en ella, particularmente el panameñismo, de impulsar los acuerdos logrados, en busca de un país mas próspero, equitativo e incluyente.