23 de Feb de 2020

Política

El transfuguismo y una Asamblea ingobernable

PANAMÁ. Héctor Aparicio, el primer tránsfuga que saltó del Molirena al oficialista partido Cambio Democrático (CD), le tocó presidir el ...

PANAMÁ. Héctor Aparicio, el primer tránsfuga que saltó del Molirena al oficialista partido Cambio Democrático (CD), le tocó presidir el tercer periodo de la Asamblea Nacional. Un mandato caracterizado por las pugnas internas entre los diputados que llegaron como aliados, pero que terminaron como adversarios políticos.

Como pocas veces en la historia reciente, los puños, empujones, vulgaridades, gritos y hasta señas vulgares estuvieron a la orden. Todo transmitido en vivo por las cadenas de televisión y reflejadas en las primeras planas de los periódicos.

Aparicio saltó a la palestra como el ‘gallo tapa’o’ del CD después que los diputados de este colectivo, se negaron a apoyar la candidatura presidencial de Alcibiades Vásquez, la ficha del Panameñismo.

Su elección el 1 de julio de 2011 fue el inicio del resquebrajamiento de la Alianza por el Cambio que hasta entonces era comparada por el presidente Ricardo Martinelli como el Peñón de Gibraltar.

Esa fecha marcó además el inicio de una estampida de diputados panameñistas que todavía no concluye. Los conocidos tránsfugas. Hasta el momento son diez de veinte los diputados que han saltado del colectivo que fundó Arnulfo Arias Madrid.

UN CD FORTALECIDO

El transfuguimo permitió al oficialista Cambi Democrático llegar sumar una bancada 36 diputados, cifra que le permite al partido oficialista una total superioridad numérica. Ya sus exaliados del panameñismo no era necesarios para el control legislativo.

Se pensó que esto faciltaría la aprobación de las propuestas del oficialismo, pero no resultó tan sencillo como se pensó. Al final los debates se complicaron y el pleno legislativo se convirtió en un ente ingobernable. El resultado un periodo con muy poca productividad en el cual cada decisión se hacía más difícil que la anterior.

PERÍODO ‘IMPRODUCTIVO’

Aunque la Asamblea Nacional produjo en este período al menos sesenta proyecto de ley, fueron más de un centenar lo que se quedaron sin discutir. Entre ellos el paquete de Reformas Electorales, el proyecto de pensión alimenticia y otros.

No obstante, el presidente Héctor Aparicio, reconoció que fueron varias las situaciones que pusieron entre la espada y la pared su gestión. Es decir, situaciones conflictivas en los debates como la discusión del la ley especial de minería.

La ex diputada de la Asamblea Nacional, Gisela Chung mostró su indignación ante lo que consideró un periodo poco productivo. Lamentó que la mayoría de los diputados se preocuparan más en el tema del transfuguismo y ‘lo que podían ganar del Ejecutivo que por fiscalizar los fondos públicos que son su verdadera labor’.

De acuerdo al expresidente de la Asamblea y el panameñista, José Luis Varela, las circunstancias en que se desarrolló este período legislativo, lo convirtió en ‘una verdadera porquería’. Popy como se le conoce, dice que la Asamblea está sufriendo el resquebrajamiento de la institucionalidad democrática.

TROPIEZOS

Marcos González, vicepesidente de la Asamblea reconoció que se dieron situaciones que impidieron el funcionamiento normal de la Asamblea.

Señaló que la discusión de la Sala Quinta así como el debate de del régimen especial para la protección de los recursos minerales, hídricos y ambientales en la Comarca Ngöbe Buglé, cuando los parlamentarios se dedicaron casi exclusivamente a estos temas.

En tanto, Gisela Chung denunció que los pocos temas que se discutieron en la Asamblea, provocó ‘incertidumbre en la población’, por lo que ‘si ‘fracasaría a esta Asamblea’.