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16 de Jan de 2021

Política

El país funciona en automático: Varela

Pareciera que por el momento que vive el país, el gobierno está a la deriva y carente de autoridades.

El país funciona en automático: Varela
Pronunciamiento, líder del partido panameñista.

Pareciera que por el momento que vive el país, el gobierno está a la deriva y carente de autoridades. Tanto el presidente de la República, Ricardo Martinelli, como la mayoría de sus ministros, están en campaña política, denunció ayer el candidato opositor Juan Carlos Varela.

Se trata de tiempo y recursos del Estado que se utilizan para favorecer al candidato oficialista.

A juicio del también vicepresidente de la República, son muchos los funcionarios de mandos altos que están desatendiendo sus funciones para dedicarse por completo a la campaña política.

En tono enérgico, dijo que ‘este relajito se tiene que acabar’ y los ministros deben volver atender los temas que les corresponden, no se puede detener el país por el proceso electoral.

Tanto el presidente de la República como los ministros de Estado y otros funcionarios son vistos en horas de oficina participando en actos que se transforman en actividades políticas y además asisten a medios de comunicación en los que participan en debates y entrevistas con fines políticos y a la vez envian mensajes en las redes sociales.

Todos son temas que debería investigar la Fiscalía Electoral, pero el funcionario encargado no actúa , lo que permite que todo siga sucediendo.

Varela hizo alusión al asesinato del periodista Ramón ‘Monchi’ Cano, en Chiriquí, lo que, a su juicio, es una muestra de que en materia de seguridad no se está trabajando en forma debida.

Varela dice que no se puede medir el tema de la seguridad nacional sobre la base de la cantidad de drogas que se captura a narcotraficantes internacionales con un producto con destino a otras naciones, mientras se deja de un lado la seguridad en los barrios populares.

Todo es muestra de que no se cuenta con una política de seguridad integral que permita que los ciudadanos se sientan confiados ni siquiera en sus propias casas y ni aunque estén en el interior del país, que antes eran pueblos seguros.