08 de Dic de 2022

Opinión

El segundo triunvirato por invasión y la cultura clientelar

Aunque la Asamblea retroceda y deje sin efecto los 57 artículos del Código Electoral (reformas al Código Electoral de 2017 y nuevos artículos), no se resuelve, el problema del triunvirato derivado de la cultura clientelar y la corrupción pública

“El Primer Triunvirato es el nombre dado por los historiadores a la alianza política no oficial que formaron Cneo Pompeyo Magno, Cayo Julio César y Marco Licinio Craso, duró desde el 60 a. C. hasta el 53 a. C.” La otra ´troika´ política que cambió radicalmente la historia de la humanidad en la época moderna, fue la integrada en la segunda década del siglo pasado por los miembros del Buró Bolchevique -Kámenev, Zinóviev y Stalin- quienes urdieron la gran conspiración para torcer la voluntad del jefe supremo del Bolchevismo Vladimir Lenin en torno a su sucesión al mando de la revolución rusa de 1917.

La República de Panamá no ha escapado a esa componenda política de facto, así vemos que con la pulverización de las Fuerzas de Defensas –único instituto armado de la República- por la invasión del Ejército más poderoso de la Tierra, iniciada los últimos minutos de la noche del 19 de diciembre de 1989; el 20 de diciembre -en una base militar del ejército invasor en la ex Zona del Canal de Panamá- toman posesión de la conducción del gobierno panameño los señores Presidente, Guillermo Endara Galimany, Primer Vicepresidente Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford Boyd Segundo Vicepresidente de la República de Panamá.

Aunque constitucionalmente el “Órgano Ejecutivo está constituido por el Presidente de la República y los ministros de Estado…” y, los Vicepresidentes eran piezas decorativas de la administración, según la norma superior sus funciones eran de reemplazar al Presidente de la República en caso de falta temporal o absoluta, el primero; y el segundo, a falta del primer vicepresidente. En las postrimerías de la centuria pasada, por primera vez, ambos Vicepresidentes ocupan las más importantes carteras ministeriales, RAC el súper ministerio de Gobierno y Justicia (hoy son dos ministerios) y “Gallo ronco” el Ministerio de Hacienda y Tesoro (en la actualidad el MEF).

En la Roma antigua Julio César, cruza el Rubicón con la XIII legión y sus tropas auxiliares –´alea iacta est´- y derrota a Pompeyo. En la “Federación de Repúblicas Soviéticas”, después Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) y ahora República Rusa, Stalin desarma al “Profeta”. En Panamá dos de los triunviros defenestran a Arias Calderón, pero la historia continua o “la historia se repite en espiral”, después de las elecciones generales de 2019 -se integra el segundo triunvirato de la República- como resultado de la correlación de fuerzas políticas de las elecciones del mismo año. Desde luego, el fenómeno político de la dirección colegiada del Estado o de repartición de poderes no fue advertida desde el principio por los panameños, poco a poco, los hechos fueron desbrozando los hilos del poder, hasta que la “pandemia”, puso en evidencia que el régimen de “excesivo presidencialismo” que caracterizó los gobiernos desde el presidente Ernesto Pérez Balladares para acá, ha sufrido una mutación política, en virtud de la correlación de fuerzas y de las desmedidas y subalternas aspiraciones personales de los integrantes del nuevo triunvirato.

Sin embargo, a diferencia del primer tríptico político cuyo trance se desenvolvió en el seno del Órgano Ejecutivo, ahora, del segundo triunvirato pos invasión, hace parte la Asamblea Nacional, además, la correlación de fuerzas políticas y, sobre todo, la cultura clientelar impregnada en todos los estratos de la sociedad, hacen más complejo el vaticinio del desenlace político institucional de la crisis de poder. De manera, que en mi opinión, se equivocan de plano quienes ubican el desencuentro político, exclusivamente en el debate de las “reformas electorales” y el manipuleo por parte de la mayoría legislativa. Ello es solo una de las expresiones del gobierno del trio. Forman parte del anómalo fenómeno de gobierno compartido a tres bandas, la ausencia de derroteros, la corrupción generalizada, la opacidad, la inseguridad y el deterioro total y absoluto de la institucionalidad democrática.

En consecuencia, aunque la Asamblea retroceda y deje sin efecto los 57 artículos del Código Electoral (reformas al Código Electoral de 2017 y nuevos artículos), no se resuelve, el problema del triunvirato derivado de la cultura clientelar y la corrupción pública. Es menester reencauzar las acciones tumultuarias por ejercicios estratégicos y unitarios que den al traste con la “clase política” de la plutocracia. Urge la convocatoria de un referéndum, para determinar si la mayoría ciudadana quiere la elección de una Asamblea Constituyente. Se trata de un imperativo categórico: La total reingeniería del Estado Panameño para erradicar la cultura clientelar, y no de parches electoreros basados en intereses de fracciones encontradas del poder económico. ¡Así de sencilla es la cosa!