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18 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Hacia qué país vamos?

Sin embargo, pese al enorme interés que suscitan las iniciativas de seguridad, se nos tienden a escapar aspectos que requieren una mirad...

Sin embargo, pese al enorme interés que suscitan las iniciativas de seguridad, se nos tienden a escapar aspectos que requieren una mirada más atenta y reposada para desentrañar la cuestión que hasta ahora se soslaya: ¿hacia qué tipo de país nos conducen los decretos-leyes?

Lo primero guarda relación con las facultades extraordinarias otorgadas por el Poder Legislativo al Ejecutivo. Lo segundo, con la incidencia de dichos decretos-leyes sobre el precepto torrijista (me refiero en este caso a Omar Torrijos) que aludía al perfeccionamiento de la soberanía y del Estado panameño, que los sociólogos llaman “proyecto nacional”.

Y no es que Omar haya descubierto el agua tibia: es que estas cuestiones son aspiraciones aún válidas y nos negamos a formar parte del rebaño neoliberal que desecha como anacrónicas las ideas de que los pueblos deben darse los gobiernos quedecidan y que nuestra soberanía debe ser respetada por otros Estados. El otorgamiento de facultades extraordinarias al presidente carece de sentido, porque la sustancia de los decretos-leyes sigue siendo competencia legislativa y nada justifica que el presidente se arrogue competencias propias de un estado de emergencia o guerra: subrayo, nada.

Segunda cuestión: Panamá debe elaborar sus propios esquemas de seguridad ciudadana y nacional, ya es hora de que Panamá cierre el paraguas del Pentágono y deseche con dignidad las implicaciones encubiertas de los decretos-leyes que nos rebajan a protectorado neocolonial.

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