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01 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El infiernillo de los registros en la APC

Los mortales panameños no tenemos gobierno, entidades o instituciones que nos protejan ante los eternos y voraces fenicios extraños y pr...

Los mortales panameños no tenemos gobierno, entidades o instituciones que nos protejan ante los eternos y voraces fenicios extraños y propios, que se regodean de los ingenuos consumidores y ahora para rematar, somos sometidos al infiernillo llamado Asociación Panameña de Crédito, legitimada por los amorosos padres de la patria boba.

Desde que esta organización apareció en el horizonte nacional la miré con recelo y el tiempo me ha confirmado mis silenciosas sospechas. No nació para ayudar, colaborar, facilitar u orientar a los consumidores. Nació como un advenedizo para garantizar a los comerciantes sus pingües ganancias, sin restricciones, pero además con mucha ventaja.

¿Cómo es posible que esta organización tenga información sobre cada uno de los panameños compradores? ¿Quién les da el divino derecho a hurgar en mis informaciones confidenciales para suministrárselas a cuanto comerciante inescrupuloso se la solicite, que son los que supongo componen la moderna, pero no menos tenebrosa DINA panameña?

Sucede que cuando usted va a comprar a crédito, el mueblero lo mira desde la altura de sus escritorio y le sonríe con sorna, mientras mira de reojo la pantalla de la computadora en donde la APC le suministra toda la información sobre usted. El argumento es que los empresarios necesitan saber el comportamiento del crédito de sus compradores. Y yo me pregunto. ¿Acaso los muebleros son más honestos que yo? ¿O que los miles de ciudadanos de este noble país? ¿Por qué la APC no le suministra a los consumidores los historiales de los empresarios bribones? ¿Cuántos bancos no han quebrado y sus dignatarios están en otros países disfrutando de los dineros robados a sus depositantes. Cuántos negocios han cerrado de la noche a la mañana y se han ido, con los abonos de muebles y mercadería de los panameños. Cuántas empresas se han ido a la quiebra arrastrando a miles de panameños en sus fraudulentos negocios, por millones de dólares?

Pero la inquisidora APC no lo registra ni lo divulga, pero al humilde panameño que le debe unos cuantos centavos a un mueblero lo someten al escarnio. Aunque pague hasta el último centavo lo mantienen en un listado durante largos año en un “purgatorio”.

He escuchado muchas historias lastimeras sobre esta organización sentada al lado de los empresarios. Haciéndole daño a gente decente que, como todo mortal, tiene altas y bajas y no hay gobierno ni autoridad que nos defienda? es por ello que el poeta y dramaturgo español Jacinto Benavente preguntaba: “¿Acaso debemos desear que el mal sea insoportable, entonces estaremos más cerca de buscar el remedio?”.