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01 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Quién será el vice?

Desde que fue dado a conocer el resultado de las primarias del Partido Revolucionario Democrático —PRD—, en las cuales logró la mayoría ...

Desde que fue dado a conocer el resultado de las primarias del Partido Revolucionario Democrático —PRD—, en las cuales logró la mayoría de votos Balbina Herrera Araúz, varias figuras del foro nacional, así como también algunos medios de comunicación social, han estado casi acosando a la ahora candidata para que diga el nombre de la persona que le acompañará en la papeleta como candidato a vicepresidente de la República.

Sorprendentemente, Balbina Herrera ha caído en la trampa de algunos y ha comenzado a decir que su compañero de fórmula será un joven, profesional, empresario y no sé cuantos otros atributos más.

Es evidente, que como quiera que hay sectores que la vinculan a los grupos de izquierda del patio y hasta de la región, ella y su entorno describen con ese perfil a alguien que le dé señales de tranquilidad y seguridad al capital y a la clase media profesional, para así poder apelar al voto de estos sectores.

Si aceptáramos como válidos los argumentos esgrimidos por la candidata del Partido Revolucionario Democrático es de suponer, entonces, que tanto Ricardo Martinelli como Juan Carlos Varela, toda vez que son empresarios, deberían buscar entre los miembros de la clase trabajadora o de los barrios populares a la persona que postularía cada uno como vicepresidente.

No es que el tema de postular a alguien a vicepresidente de la República no sea importante, de hecho es un mandato constitucional, pero me da la impresión de que las prioridades que tienen quienes ya son candidatos son otras.

Para Balbina Herrera, por ejemplo, su prioridad es consolidar el apoyo de su partido en torno a su candidatura; mientras que para Martinelli, Varela y Guillermo Endara lo es conquistar los votos de los que se identifican como opositores al actual gobierno, así como también de los independientes.

Lo anterior no lo lograrán postulando a una persona para vicepresidente, eso será el eslabón de una cadena de hechos que tienen que ocurrir.

Tal vez a los electores en estos momentos ya les puede comenzar a interesar conocer cómo o qué cada uno de los aspirantes a la Presidencia de la República propondrá para resolver problemas, tales como la educación, la seguridad pública, la salud, el transporte público y la canasta básica familiar, entre otros.

Escuchar cada una de las propuestas tal vez es más urgente que saber a quién postulan para un cargo que no tiene ni siquiera funciones asignadas en la Constitución, las únicas que puede tener son las que el presidente le asigne. De manera que esa nominación ni quita, ni pone en una gestión de gobierno al momento de ejercer el mismo; salvo que el mandatario renunciare o falleciera en el cargo, que entonces es cuando cobraría vigencia el vicepresidente, pero por pasar al cargo de presidente. De hecho un ministro de Estado tiene más peso, en función del cargo, que un vicepresidente.

Ahora bien, y en concordancia con lo expresado en el párrafo anterior, si lo que a algunas personas les preocupa es el corte ideológico y económico de alguno de los candidatos, entonces lo que tiene que hacer es preguntarle a cada uno quién será su ministro de Economía y Finanzas, quién el de Trabajo y quién el de Comercio e Industrias y allí tendrá usted descrito el planteamiento filosófico de la gestión económica del gobierno, no así con quién será el vicepresidente de la República.