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18 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Meterá miedo Balbina?

Días atrás José Raúl Mulino dijo que “Balbina Herrera, por su tenebroso pasado, metía miedo”.

Días atrás José Raúl Mulino dijo que “Balbina Herrera, por su tenebroso pasado, metía miedo”.

Lo expresado por el ex canciller y vicepresidente de Unión Patriótica, lo comparto, más ampliamente: da miedo, no sólo por ese pasado de militarismo que la llevó a decir —y a sentir— “civilista visto, civilista muerto”, sino también por su presente, que le impide tener futuro alguno en la profundización del orden democrático del país.

Como concluyo en el libro “Las montañas sí se mueven”, próximo a publicarse, el triunfo en sus primarias de la ex alcaldesa de San Miguelito, mi colega en la Asamblea del ‘91 al ‘94, espero sirva para algo bueno: “que obliguen a la clase política panameña a enseriarse más de lo demostrado desde el regreso a democracia en 1989”.

Más le temo a los amigos —locales y extranjeros—, sobre todo a los ricachones oportunistas que la han convertido en su candidata y que la rodean, que a su formación marxista, su vinculación con Hugo Chávez y su enriquecimiento en el gobierno de Ernesto Pérez Balladares.

A mí me daría miedo una candidata que ha guardado silencio con los desmanes cometidos en Educación —fibra de vidrio, FECE, escuelas rancho— cuando su copartidario y colega del CEN del PRD, Belgis Castro, estuvo allí. Que no haya dicho nada sobre cada vez más inexplicable robo de las estatuas del Parque Omar, que por lo burdo del mismo parece obra de arnulfistas. Ha guardado —y guardará— silencio cómplice frente a esos hechos y a lo del helicóptero SAN-100, al igual cuando más vagabunderías reluzcan de un gobierno en sus postrimerías.

No puede ser estandarte de cambio alguno en el país; simplemente será la continuidad de Torrijos y su mismo grupito.

Balbina, al no poder soportar el peso de su pasado, lo pretende ocultar con la especie de “idol” que busca para la vicepresidencia.

Por no atreverse a juzgar su presente, tan vinculado a un gobierno sin rumbos como el de Torrijos, su futuro está marcado.

Ni siquiera podrá captar el voto de muchos copartidarios suyos cansados de la camarilla que se repartió el poder por cinco años y que quiere repetir su hazaña.

Llega como candidata apoyada por la clase más reaccionaria del país, la que apuntaló financieramente a un Torrijos desempleado en los cinco años de gobierno de Moscoso y que, como contrapartida, se les permitió hacer y deshacer del 2004 al presente.

A medida que la campaña avance, los miedos que Balbina produce se irán convirtiendo en fermento del cambio que necesitamos y que por su historial reciente no pueden producir ni los seguidores de Martín y mucho menos aquellos de Moscoso.