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22 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Casos y cosas de la Interpol

Desde hace mucho tiempo a los correos electrónicos de Panamá nos llegan montones de “e-mails” procedentes principalmente de países afric...

Desde hace mucho tiempo a los correos electrónicos de Panamá nos llegan montones de “e-mails” procedentes principalmente de países africanos, pero también de algunos de Europa, con dirección y todo, en los cuales ofrecen participaciones (generalmente del 50%) de sumas millonarias que, en muchos casos hasta afirman que han sido robadas a los gobiernos de sus países; otros dicen que heredaron, etc., pues hay una gama interminable de “historias” y a quien les conteste le piden el nombre de su banco y número de cuenta bancaria para hacerle una transferencia con el dinero prometido y por allí se van para terminar pidiendo un adelanto de bastantes miles que necesitarán para poder hacer las transferencias, que nunca hacen, y allí termina todo el cuento, con el llanto del afectado.

Al ver que el número de estos correos no sólo no disminuye, sino que se incrementa, lo cual me hace suponer que están obteniendo buenos resultados, la semana pasada me decidí a llamar a Interpol Panamá para pedirles su dirección electrónica de manera de reenviarles estos correos, para que les pudieran dar seguimiento, y la respuesta que recibí es la típica de la burocracia nacional: “Interpol no es una institución preventiva“ y sólo puede actuar cuando ya se haya consumado un delito que haya sido denunciado ante una autoridad competente, etc. Al ver que no progresaba con la funcionaria que me contestó, pedí hablar con el jefe y... oh! sorpresa!, “el jefe está en una misión oficial”.

Finalmente me atendió un funcionario de más alta jerarquía, o al menos con mejor disposición de trabajar y me repitió lo mismo. Entonces yo le pregunté si Interpol no se supone que debe coordinar y advertir a otros países de que allá se está generando un delito internacional, para que puedan darle seguimiento y capturar a los estafadores y, sobre todo, delitos estos que podrían afectar a algún ciudadano panameño cándido y ambicioso que caiga en la trampa y sea estafado. Entonces me contestó que “eso es como una laguna que hay en la Ley de Interpol” (creo que se refería únicamente a la de Panamá, en donde todo ese tipo de cosas son posibles, pues me parecería absurdo que fuera una disposición internacional).

En ese momento ya yo estaba disgustado y se me pasó comentarle que hace varios años recibí uno de esos mensajes que ofrecía y promovía la pederastia, fotos y/o películas pornográficas de niños etc. y yo, después de consultarle, se la envié a Jaime Jácome, quien entonces era el director de la hoy extinta PTJ. No sé qué resultados tuvo finalmente, pero al menos él sí se interesó en el caso, sin esgrimir tantas objeciones. En vista de lo anterior asumo que en casos como el recién relatado Interpol Panamá esperaría hasta que violen o aún asesinen a alguno o varios niños para entonces empezar a actuar, pues “ya fue consumado el delito”. ¡Aunque usted no lo crea!