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06 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Universidad y turbulencia global

La globalización además de problemas, también puede ofrecer oportunidades. En campos intangibles como el conocimiento y la innovación te...

La globalización además de problemas, también puede ofrecer oportunidades. En campos intangibles como el conocimiento y la innovación tecnológica, la globalización, bien comprendida y orientada, puede representar un factor generador de progreso y equidad para muchas personas. Las universidades, especialmente las más evolucionadas, son probablemente de las instituciones que mejor se han valido de la globalización para el cumplimiento de su misión. Mediante la movilización internacional de estudiantes, profesores e investigadores; la realización de foros y congresos internacionales, las publicaciones de revistas científicas, las bibliotecas virtuales y los cursos on-line, las universidades han encontrado expresiones privilegiadas de creación, difusión y transferencia de los saberes, más allá de las fronteras de los estados nacionales a los que pertenecen.

La internacionalización de la universidad es tan antigua como ella misma. Desde la creación de la Universidad de Bolonia (1088), sus miembros tenían un salvoconducto del emperador, que permitía su desplazamiento libre por la Europa de la Edad Media. Hoy la globalización es más expresiva y evidente. Cada vez más sociedades, grupos e instituciones están interconectadas y el flujo de información y las ideas tienden a aproximar más a las personas de diferentes etnias y latitudes. La consideración de una dimensión internacional o intercultural en todos los aspectos de la educación y la investigación es hoy consustancial a una buena parte de las universidades del mundo. Esta dimensión también tiene sus propias exigencias, pues plantea la revisión de las normas de intercambio de los estudiantes, la calidad académica y reconocimiento internacional de sus programas, la competitividad internacional de los egresados, la colaboración internacional en las investigaciones y en la formación universitaria.

En este proceso de internacionalización, la calidad es entendida como la base fundamental de este sistema. La calidad es la búsqueda de equilibrio entre la innovación y la tradición, la excelencia académica y la pertinencia social y económica; entre la satisfacción de las demandas del mercado laboral y el desarrollo sociocultural, entre los principios universales y el desarrollo sociocultural regional y local. En la internacionalización de la educación superior los procesos y resultados son heterogéneos. De allí que los países y regiones mejor preparados institucionalmente, son los que aprovechan eficazmente estas oportunidades. La balanza en el intercambio académico es negativa para la mayor parte de los países de la región latinoamericana. Salen más estudiantes a realizar sus programas de postgrado a países de otras regiones como la OCDE y vienen pocos estudiantes de esas regiones a universidades latinoamericanas.

El caso de Panamá merece atención especial. La creación de la Ciudad del Saber ha permitido importar programas académicos, profesores, investigadores y estudiantes de universidades de prestigio. Igualmente, recibir especialistas y emprendedores de diversos organismos regionales y de múltiples empresas ubicadas en su tecnoparque internacional. Este espacio del conocimiento y la innovación que se construye al servicio del desarrollo humano es digno de preservarse y estimularse constantemente. El motor de la sociedad naciente es el conocimiento. En este sentido, la Ciudad del Saber en Panamá se esfuerza por aprovechar eficazmente las oportunidades del mundo global.

-El autor es embajador de Panamá en Brasil y docente universitario.jbbernal@embaixada.brte.com.br