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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Campaña y propaganda electoral 2009

Los panameños estamos sorprendidos por un proceso electoral adelantado. Contrario al espíritu de las últimas reformas electorales, que s...

Los panameños estamos sorprendidos por un proceso electoral adelantado. Contrario al espíritu de las últimas reformas electorales, que se realizaron con el ánimo de disminuir los días de la campaña electoral, pero con lo que no contábamos era que, al promover las primarias obligatorias para la candidatura presidencial, abríamos las puertas a un largo y costoso proceso electoral.

La llegada del proceso electoral vino acompañado de un actor principal del mismo, la propaganda electoral. La palabra propaganda proviene del latín propagare , es decir, reproducir, expandir o propagar. Nos dice el Diccionario Electoral del IIDH-CAPEL, que la “propaganda electoral no es otra cosa que publicidad política, que inspirada en el sistema norteamericano, tiende a extenderse a la mayor parte de las naciones capitalistas y aunque el producto que se busca vender no es otra cosa que un candidato, un programa o unas ideas, las técnicas utilizadas son las mismas de las ventas de mercancías, en las cuales se utilizan slogans de fuerte impacto emocional, que en nada difieren de la promoción de un cosmético o bebida. Hoy..., las campañas electorales presentan un manejo típicamente publicitario, donde incluso se abandona la difusión de ideas y se cambia por la venta de un producto...”.

Tenemos en Panamá una legislación que trata de contener los puntos más importantes sobre la propaganda electoral. El Código Electoral, en el artículo 198, define el concepto de propaganda electoral en los siguientes términos: “escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones, proyecciones y expresiones que se difundan con el propósito de obtener la adhesión del electorado o de hacer proselitismo político, con miras a un fin electoral” ; y sobre las limitaciones de la propaganda electoral el artículo 202 del Código señala que la misma queda limitada, entre otras, a las siguientes restricciones, “los mensajes que de cualquier manera irrespeten la dignidad humana, la seguridad de la familia, la moral y las buenas costumbres” ; y según el artículo 201 del mismo Código, el Tribunal Electoral (TE) promoverá que la propaganda electoral propicie la exposición, desarrollo y discusión, ante el respectivo electorado, de programas y acciones tendientes a resolver los problemas nacionales o comunitarios, según sea el caso. De igual manera, promoverá que el contenido de la propaganda electoral esté inspirado en el fortalecimiento de la democracia, el respeto a los derechos humanos y la educación cívica del pueblo.

Hoy los habitantes de Panamá amamos la democracia imperante y reconocemos que la misma tiene virtudes y defectos, pero somos conscientes de que es una democracia que se encamina a su perfeccionamiento. En el ámbito electoral mucho se ha hecho desde el año 1990 a nuestros días. En el tema que nos ocupa, debemos recordar que ha sido práctica del TE la búsqueda de diálogos, consensos, acuerdos y pactos éticos dirigidos todos a salvaguardar nuestra democracia. La campaña electoral que estamos viviendo se está desarrollando con una muy agresiva manifestación de publicidad, que en algunas ocasiones pudiese ser catalogada como campaña sucia o negativa, y como presagio al futuro, ya las elecciones primarias nos dieron una idea de sus costos y sus efectos.

Ante este panorama nos preocupa que destruyamos todo lo que hemos adelantado en democracia. Panamá y su historia no están exentas de campañas electorales donde el honor, el prestigio y la honra del candidato y sus familiares fueron ultrajados, ya hemos vivido campañas en que los programas, propuestas e ideas han sido reemplazadas por las diatribas, las ofensas y el deshonor, campañas que terminaron trayendo luto y dolor al pueblo panameño. Se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, esperamos que nuestra clase política medite sus acciones, que traten de ganarle al adversario con propuestas e ideas.

Ante este panorama esperamos que los magistrados del TE y el fiscal general Electoral hagan cumplir las leyes y decretos reglamentarios que promuevan una campaña de ideas, programas y contenidos; es obvio que al hacer esto serán criticados, pero su mayor legado al país será conducir la democracia por las sendas de la tolerancia y civilidad. Espero que en el futuro nos sintamos orgullosos como nación de nuestros actos, porque el proceso electoral constituye la piedra angular de la democracia.

-El autor fue magistrado electoral.dennisallenfrias@gmail.com