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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Gringos en Boquete

El 28 de noviembre de 2007 una delegación de las comunidades indígenas y campesinas de Petaquilla participó en el desfile tradicional de...

El 28 de noviembre de 2007 una delegación de las comunidades indígenas y campesinas de Petaquilla participó en el desfile tradicional de Boquete a invitación de ambientalistas de la provincia de Chiriquí. Fue gratificante presenciar cómo los indígenas de la Comarca Ngöbe—Buglé se juntaban con otros de la misma etnia que viven fuera de la misma — en este caso en Donoso, provincia de Colón — para defender los ecosistemas, amenazados y destruídos por empresas extranjeras, hidroeléctricas y mineras.

La delegación de Petaquilla, atendida amablemente por doña Elvia Lefevre de Wirz y la familia Tedman MacIntyre, fue acompañada por José Arroyo Hudson, del Comité pro Defensa de Colón; Celma Moncada, de la Fundación Humanitas; Blas Julio, de la Asociación de Periodistas Bolivarianos de Panamá, y el Servicio Paz y Justicia en Panamá.

El 10 de octubre de ese año habíamos fundado la Coordinadora Nacional para la Defensa de Tierras y Aguas conjuntamente con Carmencita Tedman, en ocasión del Foro Nacional sobre el Agua celebrado en David, y a la misma se integraron más de 40 organizaciones de Chiriquí, Bocas del Toro, Colón y otras provincias. Incluso el Congreso General Kuna adhirió a los principios y objetivos de CONADETIAS.

El desfile, que conmemora la independencia de Panamá de España el 28 de noviembre de 1821, es atractivo y muy concurrido y sirve de marco al torneo entre bandas escolares del país. Pero en aquella ocasión se nos informó de una ocurrencia insólita. Boquete ha sido prácticamente tomado por estadounidenses que han escogido ese hermoso paraje para vivir, dado su maravilloso clima y la amabilidad de sus moradores. Pero en Boquete crecieron, al parecer, malas hierbas.

Algunos gringos que quieren cambiarle la personalidad y la identidad a los boqueteños, así como la fisonomía de la comunidad y su munífico valle, se quejaron de que el desfile de nuestra sagrada fecha les violaba su tranquilidad y criticaron hasta el quiquiriquí de nuestros gallos, al que no están acostumbrados, disponiéndose a hacer algo al respecto. Decidieron visitar a nuestras autoridades, a quienes preguntaron: “¿cuánto ganan los comerciantes de Boquete con la celebración del 28 de noviembre?”. Al notar el asombro de los funcionarios, aclararon: “Nosotros estamos dispuestos a reunir y pagarles esa misma suma de dinero para que dejen de celebrar el 28 de noviembre, porque nos molesta tanta estridencia”.

Estos malos gringos, no contentos con arrasar los cafetales y reemplazarlos por grama, para que Boquete parezca más un paisaje de EUA o Europa, ahora quieren comprar nuestra historia como si fuera vulgar mercancía. Todo se arregla con dinero para esta gentuza, que además ha contaminado con su materialismo y vulgaridad la amable convivencia, los valores y la sólida tradición de los boqueteños. Boquete es una muestra de lo que ocurre en todo Panamá: malos extranjeros nos están expulsando a los panameños de nuestra propia casa y ofendiendo nuestra cultura, historia y dignidad nacional. El pueblo panameño es hospitalario, pero no tonto ni vendepatria, aunque nuestros “gobernantes” sí lo sean. A los extranjeros los recibimos con el corazón, el hígado, los pulmones y nuestros estómagos, pero a cambio pedimos — y no es mucho — ¡más respeto!

- El autor es escritor.julioyao@gmail.com