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30 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Hacia un control de armas

En razón de la ola delincuencial, incrementada en las fiestas de fin de año, es importante que tengamos una visión universal del tema de...

En razón de la ola delincuencial, incrementada en las fiestas de fin de año, es importante que tengamos una visión universal del tema de la posesión, circulación y utilización de armas de fuego, vertidas en el proyecto de ley que sobre la materia se discute en la Asamblea de Diputados.

Los estudios y la información especializada revelan que el uso de armas de fuego en el mundo cobra anualmente medio millón de víctimas.

El cuarenta por ciento de las dichas muertes ocurre en América Latina, donde por cada cien mil personas se dan hasta quince decesos al año a causa de armas de fuego, con un promedio cinco veces más alto que el global.

Si bien la República de Panamá no es uno de los países más afectados, como lo es Guatemala, donde fallecen asesinados ciento cincuenta de cada cien mil personas, es evidente que nos encontramos ante un auge de la cultura de la violencia, que se va esparciendo como pólvora, de manera creciente, aún cuando la importación y la venta legal de armas de fuego se encuentran relativamente controladas en el país.

Sin embargo, su tráfico y uso ilegal alcanzan niveles importantes. Se trata de armas pequeñas y ligeras que se encuentran fuera de control de las autoridades y son utilizadas por el crimen organizado, los delincuentes juveniles y los narcotraficantes, en otras actividades ilegales.

Es frecuente que armas legalmente adquiridas se conviertan en ilegales y sean transferidas al mercado negro, donde se comercian para realizar actividades delictivas.

Esta información, como las apreciaciones que nos ocupan, no pueden quedar reducidas a una simple reseña estadística y pensamos que no podíamos seguir conformes con nuestro esfuerzo de divulgación y sentido de alerta educativa, que señale estos peligrosos alcances a los que ha llegado la proliferación de armas de fuego en nuestro país.

Desde luego, si hacemos la retrospectiva, un poco más de dos años atrás, y aún más atrás, el Gobierno Nacional se ha visto en la tarea de consensuar este tema con sectores de la sociedad, para sumarnos también a los esfuerzos y las voces de alarma que hoy sirven de guía a la política de Estado en materia de control de armas, como el Proyecto Centroamericano para el Control del Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras.

El proyecto de ley en la Asamblea Nacional procura crear un régimen jurídico, que contenga medidas explicitas y actualizadas para realizar un efectivo control de armas, municiones y explosivos, en calidades y volúmenes inapropiados, al tiempo que impida la existencia de personas armadas sin la condiciones de aptitud, idoneidad e integridad, acordes con las exigencias modernas.

Por tanto, nuestra obligación no puede ser distinta a la de armar la estructura jurídica y administrativa apropiada para conjugarla con otras leyes y decretos leyes recientes sobre la seguridad pública.

Puede ser que la inteligencia colectiva ayude a reflexionar a toda nuestra población sobre las consecuencias negativas que está generando la tenencia de armas sin control legal, que apoye a la seguridad pública, a la conservación de la familia, a la relación social de los entornos, a la vida de las barriadas, en fin, al desarrollo social de la paz y la tranquilidad que los panameños nos merecemos.

-El autor es abogado y ex ministro de Estado.ddelgado47@hotmail.com