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28 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Sociedad sin Dios

Pregunta el señor Bobby Eisenmann si, acaso, ante la existencia de sociedades poco religiosas como Suecia o Dinamarca es posible organiz...

Pregunta el señor Bobby Eisenmann si, acaso, ante la existencia de sociedades poco religiosas como Suecia o Dinamarca es posible organizar la vida social al margen de la crencia en Dios, —no al estilo de la URSS, que hizo subterránea la expresión religiosa, sino con pueblos a los que sinceramente no les interesa creer.

El problema, señor Eisenmann, en mi humilde parecer, no es si pueden existir sociedades civilizadas y morales sin la creencia en Dios. De hecho existen individuos así, todo éticos, todo educados, responsables y civiles y sin una fe concreta en Dios alguno. El moralismo laico camina en ese sentido. El viejo liberalismo anticlerical también. Tener moral, pero no tener fe. Tal vez muchos, educados de esta forma, también puedan formar ese tipo de sociedades

El problema es si resulta lícito imponerles un modelo de sociedad civilizada a todos los que no creen en Dios. Porque siempre habrá algunos, y no pocos, que, sin Dios, sostengan que no hay una razón suficiente para que ellos tengan que comportarse decentemente. Es el “sin Dios todo está permitido” de Dostoievsky. Y alguien argüirá que la razón suficiente es el bien de la sociedad. Para que no perezcamos en una jungla devorados unos por otros se necesita que la sociedad convenga o se sobreentienda que ha convenido patrones de conducta apropiados. Pero, en verdad, este “bien de la sociedad” es una razón conveniente, pero no suficiente.

Porque este argumento por racional que resulte, por adecuado que parezca, por necesario que se le reclame, es válido sólo si se piensa en el resultado social. Puede ser, sin embargo, que mucha gente no lo enfoque así. Que el destino de la sociedad les valga un cuerno, que ellos están para resolverse ellos mismos. Su enfoque es individual. Estas personas, por ideología en unos casos, por propensión a la delincuencia en otros, pueden tener un modelo de conducta basado en su interés personal, padezca quien padezca.. No les importa, o no creen, en el Estado, en la organización social?

Para estas personas, no hay argumento social que valga. Ellos no creen, para empezar, en pagar impuestos como en Suecia o Dinamarca. Pero saben que el Estado no les deja vivir fuera de él. Lo que no es de un Estado es de otro. Por lo tanto, no les queda otra que delinquir dentro del Estado, porque el Estado y el bien común les importa un pepino. Para estas personas, y repito que no son pocas, solo Dios sería el único argumento válido para sostener una conducta moral, incluso aunque no existiera Estado. ¿Que también pueden no creer en Dios? De acuerdo. Pero el Estado laico es una convención humana, como lo aceptan todos. En cambio, Dios puede ser? al menos puede ser (plantéemoslo desde la duda) una sorprendente realidad, que no depende de nada y fundamenta todo.

Es por eso que el Estado puramente laico, sin un referente moral religioso, sin apelar a la fe de la gente, tiene un déficit moral cuando intenta hallar su fundamento. ´Lo seguiremos razonando.

El autor es filósofo e historiador.jordi1427@yahoo.com.mx