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22 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Clase política.. sin clase

El martes 23 toda la atención informativa giró entorno a la decisión del Molirena de abandonar la alianza que ya tenía con el Partido Pa...

El martes 23 toda la atención informativa giró entorno a la decisión del Molirena de abandonar la alianza que ya tenía con el Partido Panameñista para hacer lo propio con Cambio Democrático y Unión Patriótica, que son los dos grupos que desde un inicio han impulsado la candidatura a presidente de la República de Ricardo Martinelli.

Los efectos de lo actuado por el CEN del Molirena no se han hecho esperar. De salida, tiene al Partido Panameñista sumido en la crisis más grave por la que esa organización ha pasado en estos 19 años de democracia; ha puesto al Partido Revolucionario Democrático (PRD) a revisar toda su estrategia y quién sabe si hasta decisiones ya anunciadas en virtud del golpe de opinión pública a favor de Ricardo Martinelli, en detrimento de Juan Carlos Varela.

De igual forma, dicha acción de los molirenas hace pensar que ya la campaña electoral está polarizada entre el candidato de Cambio Democrático y Balbina Herrera, del PRD.

Con todo lo anterior en mente estoy convencido de que la clase política de este país no solamente no hace análisis con la profundidad necesaria, sino que también es escandalosamente cortoplacista y de poca o ninguna visión de futuro. Es decir, es ordinaria, le falta clase, entendiendo por clase distinción, categoría.

Considero penoso, por decir lo menos, que sean los resultados de las encuestas lo que hace que Molirena rompa la alianza ya pactada con el Panameñismo.

En virtud de lo anterior, es patético escuchar a dirigentes del panameñismo plantear la necesidad de que su candidato, Juan Carlos Varela, ahora se tiene que bajar para negociar y ser parte de una alianza liderizada por Ricardo Martinelli.

Y mientras todo lo anterior ocurre, es casi bochornoso oír a dirigentes de Cambio Democrático y de Unión Patriótica con declaraciones de bienvenida y de puentes a los mismos partidos a los que tan solo hace menos de una semana les decían ser iguales al PRD y que eran parte del tradicionalismo político.

Tengo que reconocer que por lo menos hasta el momento de redactar este artículo no he escuchado a Ricardo Martinelli decir algo ni a favor, ni en contra, de lo que está pasando.

Supongo que eso se debe a que estará pensando mucho lo que le va a decir a la opinión pública que hasta ahora le ha favorecido en las encuestas en virtud del discurso y la estrategia aplicada, justamente, cuestionando el tradicionalismo político en general y al panameñismo en particular. Mayor tendría que ser la explicación si, además, pone a un miembro del Partido Panameñista de Vice.

En función de lo que dicen las encuestas, creo que el tiempo de hacer alianzas pasó y por ello las cuatro candidaturas presidenciales deben llegar tal cual al 3 de mayo. Evidentemente, todo este debate se está dando por simplemente obtener resultados electorales, pero nadie está evaluando qué pasará al día siguiente de la toma de posesión del nuevo presidente(a) de la República.

El sistema democrático no solo requiere de ir a elecciones cada cinco años, también necesita de los equilibrios, pesos y contrapesos que eviten los excesos de poder y lo que la clase política panameña está haciendo conspira contra el sano equilibrio del sistema, pero más grave aun, confirma la idea de que no se les puede creer.

Feliz Año 2009 para todos los lectores.

-El autor es analista político. ecabrera@wpanama.com