Temas Especiales

19 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El valor del voto

“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia”, Theodore Roosevelt, político estadounidense.

“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia”, Theodore Roosevelt, político estadounidense.

En el periodo previo a las elecciones en Estados Unidos, leía en los periódicos e Internet los planteamientos de cada candidato, todas sus propuestas muy bien elaboradas y sustentadas, me impresionaba no sólo el hecho de las mismas, sino la distancia que nos separan como país en este aspecto.

Todavía nos encontramos en la etapa de descalificaciones, ataques, búsqueda de eventos en el pretérito indefinido de la historia, con el sólo hecho de enviar un mensaje al electorado nacional: “Yo soy el (la) mejor”.

Por lo general cuando entremos en la etapa de las propuestas, veremos una gran cantidad de palabras con todos los sinónimos posibles, de crecimiento, desarrollo, calidad de vida, en fin, hasta que lleguemos a las elecciones del 3 de mayo y se decida todo.

¿Hasta qué punto es necesario que la población panameña en general vaya ampliando, no sólo el concepto de una elección, sino los elementos a evaluar en los candidatos?; es sabido que en las elecciones las personas votan por distintas motivaciones, pero ninguna es más fuerte que la emocional, esta es la que define en gran medida la elección o no de un candidato.

A manera de ejemplo, en el caso del elector que tiene una necesidad cualquiera (techo, tubos, cemento, dinero), con familia, y llegan tres candidatos con sus propuesta en mano a convencerle de que son la mejor opción; ¿consideran que este elector está en las condiciones de evaluar objetivamente las propuestas con tantos problemas encima? Definitivamente, no!, pero si llegan los tres candidatos, uno con tubos, el otro con cemento, y el otro con el techo, y cada uno le da “un salve”, ¿por quién cree usted estimado lector que votará este ciudadano? Simplemente votará por aquel que considera se parece más a él, es decir, el que más influyó mediante elementos emocionales. El ciudadano recibió de los tres beneficios concretos, pero él decide al final por el que más confianza le brinda.

No escapa de la realidad que algunos candidatos (en el cargo o los que aspiran), condicionan sus apoyos, siempre y cuando salgan electos. Es decir, después de las elecciones; esta práctica que algunos llaman “cosas de la política”, es uno de los elementos que insultan la inteligencia del ser humano, y a la vez juega con la necesidad de la gente.

El voto tiene un valor incalculable, con el mismo se posiciona a una persona en un puesto remunerado por 60 meses, como no hay evaluaciones de desempeño y demás, el mismo es inamovible hasta las próximas elecciones, manejará fondos de ayuda social, tanto en proyectos como en programas; es por eso que el depositar un voto no es cosa para salir del paso, es una gran responsabilidad. Quienes ganen las elecciones no van a arreglar un corregimiento, distrito, circuito o el país, porque son seres humanos, y el ser humano no es perfecto, y como la política es la ciencia del hombre, esta es una ciencia imperfecta, por lo que los resultados no serán perfectos. Sólo nos queda lo único que pudo guardar Pandora en la caja: “La Esperanza”.

-El autor es administrador de empresas.nino26880@gmail.com