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17 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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Las fotos llamadas encuestas...

La campaña mediática de Ricardo Martinelli ha sido altamente hábil en enjuiciar con conceptos peyorativos cuasi insultantes al gobierno,...

La campaña mediática de Ricardo Martinelli ha sido altamente hábil en enjuiciar con conceptos peyorativos cuasi insultantes al gobierno, a la candidata del PRD, al igual que a Juan Carlos Varela. Las encuestas muestran todavía indicadores altos de la gestión de Martín Torrijos, que nunca lograron al final de sus gobiernos ninguno de los tres anteriores mandatarios. Eso no es gratis ni casual. Los índices de desarrollo, habiendo encontrado el régimen actual un país en déficit de todo en el 2004, sigue siendo benéfica, pese a la crisis. Organismos internacionales lo reconocen.

Martinelli gozó de altísimos cargos en dos gobiernos con “partidos tradicionales”. Bebió de varias ubres, de las que hoy reniega. No sólo es amnésico, sino que se dice novedad con mentiras. Lo triste de esas campañas suyas es que, aun con una caterva de socios políticos viejos camaleones aprovechadores, hoy se dicen vírgenes. Por ahora los mensajes agresivos tienen réditos. Comparativamente para nosotros, el candidato que ocupa, según encuestas, el tercer lugar, Varela, es muchísimo más serio, más sano, más confiable que el del supuesto cambio. Una vez más se impone la búsqueda del poder por el poder mismo. Se quieren repetir historias mediáticas de moda en Latinoamérica, anuncios irresponsables de “mesías” llenos de demagogias oportunistas. A la postre estas actitudes no hacen otra cosa que aumentar más la incredulidad de las sociedades en sus instituciones democráticas, porque estos mesianismos terminan por caer en hondos abismos de ineptitud, frustrantes para las sociedades que empiezan a atizar el caos.

La cultura política nacional está en un nivel bajísimo, al punto de que unos cuantos publicistas extranjeros, como quienes hacen una película de ficción, logran seducir las mentes débiles, de personas sin pensamiento propio, sin capacidad de análisis. Si bien este gobierno no ha logrado completar los programas que anunció, y hay mil razones, tenemos un país con un crecimiento sólido, que no merece las zozobras que podría traernos una personalidad extremista, con carácter voluble e inseguro de él.

El panorama electoral, de no elevarse rápidamente, terminará en un caos político, gane quien gane, donde las masas, hastiadas ya de demagogias y promesas baratas, incumplibles siempre, sobrepasarán las posibilidades reales de una gobernabilidad precaria, entre puñales que se entrecruzarán. El PRD y el Arnulfismo serán siempre partidos, no lo otro, el invento de un solo dueño, sin mas liderazgos. La Asamblea se polarizará entre oposición y nuevo gobierno, sí o sí, y esa crisis institucional no logrará ser superada por gente fanática de cualquier clase. Menos por personalismos sin ideologías, con alianzas inventadas a última hora.

La situación de 1967, por ejemplo, merece ser recordada y explicada por los que podemos hacerlo. Latinoamérica tiene suficientes ejemplos de la indolencia de la clase política. Hay países hermanos que ya se hundieron en pantanos de confrontaciones de los cuales no pueden salir. Ojo con esas situaciones. Nuestros candidatos flamantes, todos, deben ser muy responsables, si no quieren nuevas situaciones sociales violentas. Sé bien por qué lo digo, tengo la autoridad moral para afirmarlo. Todavía hay tiempo, y aunque todos sufriríamos con un caos, que recuerden precisamente los dueños ambiciosos de las riquezas que hoy quieren ser poder a cualquier costo, que ellos son los que más pueden perder. Por su interés en el dinero, su real leiv motiv.

-El autor es embajador de Panamá en Perú.homiliadiaz@gmail.com