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17 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

9 de enero, sangre y heroísmo

A más de cuatro décadas del suceso de mayor relevancia en el periodo de la República, todavía se mantiene presente en las mentes el espí...

A más de cuatro décadas del suceso de mayor relevancia en el periodo de la República, todavía se mantiene presente en las mentes el espíritu de los hombres y mujeres del país la desgarradora situación a la que fue sometida la Nación por el poder omnímodo estadounidense, que considerándose poseedor absoluto del territorio, no solo creó una estructura socio—económica y política en el corazón de Panamá, sino también una cultura que se derivó de la misma. El 9 de enero de 1964, marca el principio de una coyuntura que adquirió una larga duración, pues templó los ánimos, las fuerzas y el entendimiento, para que finalmente en el último tercio del siglo XX, fuera dado de baja el oneroso colonialismo norteamericano en el país.

Desde luego, fue necesario para el serio replanteo de las relaciones desiguales entre Panamá y EUA, el holocausto de la juventud estudiosa y el de todo un pueblo. La sangre y la vida, fueron puestas al servicio de la Nación. No importó el poderío armamentista de EUA frente a la debilidad bélica de un país, que siempre ofreció amistad sincera y más aún, su territorio, usufructuado para beneficio de los intereses imperiales estadounidense. Lo importante fue el convencimiento de que la soberanía nacional nunca fue entregada, que era fundamental que se entendiera que la Bandera Nacional debía, por derecho nacional, estar en todo territorio y principalmente en los sitios tenidos como propios por los norteamericanos — dado que no era así — producto de una relación contractual impuesta en desmedro de los panameños.

La actitud de los estudiantes — savia de todo pueblo— encabezada por los institutores, en el sentido de hacer valer los acuerdos de izada y presencia de la bandera panameña en áreas especificas de la Zona del Canal, constituyó para el movimiento popular la insignia por excelencia que animaría el empeño para el derribo del Hay — Bunau Varilla, pero mejor aún, la expresión más consistente de conciencia panameña.

A partir del 9 de enero de 1964 el espíritu de lucha nacionalista tomó el derrotero de la reivindicación de la soberanía, la visión fue otra y la misión se planteó el objetivo de integrar en una jurisdicción todo el territorio. A partir de esta gesta heróica, el país fue otro. Si bien al interior de él, las fuerzas políticas podían tener posiciones encontradas, es cierto también que actuó como un nucleador del sentimiento panameño, que hizo de la lucha por la recuperación del Canal y su zona, lo que algunos llamaron la religión del panameño.

Para la juventud que tiene por necesidad que hurgar en el pasado, tendrá que acudir — entre otras muchas cosas — al conocimiento de ese acontecimiento, que por su naturaleza adquirió la cumbre de los acontecimientos históricos de la época republicana.

-El autor es docente.jorge0913@pa.inter.net