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21 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Otra pesadilla de carnaval

Nuevamente la Junta de Carnaval se apresta a regalarle a los residentes de Bethania, Vista Hermosa y El Cangrejo la tortura de más de cu...

Nuevamente la Junta de Carnaval se apresta a regalarle a los residentes de Bethania, Vista Hermosa y El Cangrejo la tortura de más de cuatro días de caos, escándalos, inseguridad y asquerosidad frente a sus residencias. Esta pesadilla también amenaza el libre acceso a los comercios del área de la vía Transístmica, impidiéndoles desarrollar sus actividades normales.

Se trata de que un grupo significativo de la población capitalina encuentre que la paz de sus vidas y su rutina diaria son alteradas para permitirles a otros disfrutar el desenfreno y berrinche anual. Tal sacrificio resulta injusto y totalmente innecesario, cuando la actividad puede desarrollarse en sitios menos poblados y más apropiados.

Los desfiles de carnaval se realizaban en otro tiempo por la Avenida Central entre el Parque de Santa Ana y la Plaza 5 de Mayo; luego el recorrido del desfile se extendió a lo largo de Calidonia hasta el “Casino” con serpentinas, confetis, disfraces y alegres comparsas, según lo recuerda el juglar en su ya tradicional “Carnaval en la Central”. Varios años más tarde el desfile recorría la Vía España y el jolgorio nocturno se ubicaba en el área frente al Hotel El Panamá. Los antiguos toldos fueron reemplazados por una tarima donde, frente a una multitud ávida por presenciar un espectáculo gratuito, se coronaba a la reina del carnaval y se presentaban artistas internacionales.

Al estimarse que esta área resultaba pequeña, se propuso la Avenida Balboa como alternativa, pero entonces se oyó la protesta del alcalde capitalino en defensa del ornato y verdor del bulevar. La oposición del alcalde a las pretensiones de la presidenta de la Junta del Carnaval resultó en el castigo sufrido dos veces por los residentes de Bethania, Vista Hermosa y El Cangrejo, que hoy amenaza con repetirse.

La experiencia de los últimos dos años arroja un balance negativo que solo un ciego rehúsa ver. Y el colmo e ironía es que el gobierno aporta millones de balboas del presupuesto nacional para financiar esta tortura. En primer lugar, se altera la seguridad de los vecinos del área, con aumento de robos y asaltos; el Camino Real de Bethania es convertido en el inodoro y basurero de cuanto beodo decide satisfacer allí sus necesidades fisiológicas.

El acabóse es que algunos vecinos han encontrado parejas embriagadas en actividades sexuales.. en los jardines exteriores de sus residencias. La música escandalosa, que impide conciliar el sueño reparador durante toda la noche, resulta una tortura inhumana, que a las autoridades no les interesa evitar. La cantidad de automóviles estacionados desordenadamente en todas las vías internas y de acceso obstruyen el paso a residencias y, lo que puede resultar en una tragedia, impiden salidas de urgencia a cualquier centro hospitalario.

Por su lado, los comercios aledaños han sido forzados a cerrar sus puertas durante los cuatro días de fiesta, pero deberán remunerar a sus trabajadores a pesar de su inactividad. Pasado el jolgorio, más de uno deberá limpiar su local de inmundicias y desperdicios humanos.

Hasta ahora el clamor de los residentes de Bethania, Vista Hermosa y El Cangrejo, ha caído en oídos sordos. Pero la paciencia se puede agotar.

-La autora es diputada de la República por el nuevo Circuito 8-7. VMP.mireyalasso@yahoo.com