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15 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

En sentido contrario

Muchos caminos van en la misma dirección, pero solo deben transitarse en un sentido o el contrario. Cuando lo recorres en el sentido opu...

Muchos caminos van en la misma dirección, pero solo deben transitarse en un sentido o el contrario. Cuando lo recorres en el sentido opuesto, cometes una infracción. Si es en el tránsito vehicular eso pudiera provocar un accidente o merecer una boleta. Pero si el asunto es político, puede resultar una metida de pata y, muchas veces, causar un desastre.

En América, en los últimos años el sentido político ha evolucionado hacia la izquierda. En unos países de modo más radical y en la mayoría de forma más moderada, pero dentro del marco democrático. Incluso en las pocas naciones que conservan gobiernos orientados a la derecha, las izquierdas han mostrado crecientes progresos. Para constatarlo basta leer los periódicos. No hablo exclusivamente de las conductas latinoamericanas. ¿Acaso la elección de Barak Obama y la derrota de John McCain fue un fenómeno de derecha? Tras el deterioro socioeconómico provocado por el neoliberalismo, también la sociedad norteamericana ha dado un paso a la izquierda.

Con la crisis económica, esa tendencia se acentúa. Así como sucedió cuando la Gran Depresión en los años 30, se retoma al control del Estado sobre el mercado, la atención a los problemas sociales y la realización de inversiones de interés público. Estas prioridades se anteponen a los intereses empresariales. El péndulo recorre la misma dirección, pero en sentido inverso, a favor de la solidaridad y la justicia sociales, y la participación popular.

En Panamá, hace unos pocos años viramos en el sentido correcto, y eso fortaleció la economía y mejoró sus efectos sociales: el desempleo dejó de ser la preocupación principal, disminuyó la pobreza, se saneó la situación financiera de la CSS, etc. Esta gestión no debe discontinuarse, sino mejorarla. Por ello es una mala caricatura suponer que los pueblos apenas quieren “un cambio”, sin definir el sentido que éste debe tener. No cualquier cambio sirve, sino aquél que mantenga el correcto sentido. Mientras la mayor parte del Continente marcha en un sentido, en Panamá el oportunismo electoral pregona cambiar en reversa, para volver al pasado. Hacerlo conduciría a estrellarse.

-El autor es analista político.nils.castro@gmail.com