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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Salud social nacional

Los gobiernos en un país pequeño, deben ser eminentemente nacionalista y trabajar por el desarrollo social de su pueblo, especialmente e...

Los gobiernos en un país pequeño, deben ser eminentemente nacionalista y trabajar por el desarrollo social de su pueblo, especialmente en educación y salud. Para ello es básico la autoestima, fundamentada en la capacidad y en una concepción panameñísima de nuestras soluciones.

Cuando por préstamos, asesorías internacionales (aunque sean no reembolsables) que promueve privatizaciones o consumimos, se nos preparan programas importados deben pasar el filtro de la experiencia y la concepción panameña.

Las recetas de otros países no siempre se adaptan a nuestras realidades y objetivos. Con buenas intenciones un grupo de distinguidos ciudadanos integraron una mesa de Diálogo por la Salud. Además de gastos en asesorías y preparaciones, dieron recomendaciones internacionales orientadas por corrientes neoliberales que estuvieron moviendo el mundo, pero que en la práctica se demostró que no funcionan para producir salud al pueblo. Los injertos y trampas privatizadoras fueron detectados por los profesionales de la medicina, denunciados y afortunadamente atendidos parcialmente. Esto no es nuevo, hace años que se pretende la mercantilización de los servicios públicos de salud por macro-empresas transnacionales. Es parte de la concepción neoliberal de desestatizar y desideologizar. Reducir el Estado para que sea reemplazo para la empresa privada corporativa. Con lo cual el Estado no tendría la responsabilidad de la salud, como reza la Constitución, sino que lo delegaría en las corporaciones privadas.

Tampoco tendría el problema del personal con sus demandas salariales, huelgas, etc. En muchos países ha sido un fracaso para la salud de la población, especialmente los más pobres. En USA el que no tiene dinero o seguro está desamparado. Sobre el tema hay tomos escritos, pero los hechos y la realidad lo demuestran.

Ejemplo concreto: El Hospital San Miguel Arcángel fue construido por el MINSA para el servicio a esa comunidad. Estudios técnicos lo habían determinando. Gobiernos anteriores habían puesto varias primeras piedra y endeudado con el gobierno francés por 33 millones (todavía lo estamos pagando). El presupuesto para su construcción fue de $7 millones, gobiernos posteriores aumentaron ese costo en varios millones más. En las discusiones para quitarle el contrato ganado en licitación oficial, fue asesinado el constructor inicial, Ing. Jhon Barton. El terreno era de la CSS. El MINSA compró el terreno en efectivo a la CSS por un millón. Posteriormente el hospital fue integrado con la CSS (no lo construyó) y privatizado con la empresa CONSALUD, siguiendo instrucciones importadas de otros países, por supuestos sabios, también importados.

Conclusión: El costo de funcionamiento del HSMA es incontrolable. Subcontratistas se enriquecieron, parece que los últimos quebraron. Los médicos y el personal fueron explotados, mal o no pagados. Los pacientes tuvieron que pagar los servicios (de segunda categoría). La CSS y el MINSA tuvieron que aportar partidas extraordinarias. Total fracaso. Ahora el hospital volverá a lo que originalmente proyectaron técnicos y autoridades panameñas, que tenían experiencia internacional, y que con orgullo panameño y eficacia panameña, hicieron y programaron ese hospital para beneficio de la gente de San Miguelito; y no para consorcios privatizadores antinacionales y antisociales. El objetivo siempre debe ser social y a lo panameño, para un Panamá mejor.

-El autor es médico y ex ministro de Estado.grollap@cableonda.net