07 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Un punto a favor de los DD.HH.

Hizo falta la ascensión de un nuevo presidente en EUA para el inicio del final a la ignominiosa situación por la que atraviesan cerca de...

Hizo falta la ascensión de un nuevo presidente en EUA para el inicio del final a la ignominiosa situación por la que atraviesan cerca de 245 personas provenientes de una veintena de países, recluidas en los campamentos ubicados en la Bahía de Guantánamo, Cuba, en el contexto de la “lucha global contra el terrorismo”.

Independientemente de que las personas recluidas en Guantánamo tengan algún grado de participación o no, con supuestas células terroristas, lo cierto es que para arribar a dicha determinación, es necesario la realización de un proceso, por medio del cual las personas recluidas tengan derecho a conocer los cargos por los cuales están detenidos, a recibir una asistencia técnica legal y a ser juzgados por un juez natural.

Es importante destacar que las personas recluidas en Guantánamo, pese a haber sido capturadas en escenarios de guerra en países como Afganistán e Irak, a los mismos no se les ha dado el tratamiento de “prisioneros de guerra”, como en derecho corresponde, sino que se les catalogó como “combatientes enemigos”, el cual es un término en evidente desuso dentro del derecho internacional de los conflictos armados, con el único propósito de ignorar las disposiciones de las Convenciones de Ginebra de 1949.

Ahora, con las ordenanzas dictadas por el presidente Barack Obama las personas recluidas en Guantánamo, por lo menos, tienen la certeza de que su situación jurídica será examinada y definida conforme a las disposiciones que regulan los conflictos armados, lo que pone fin a la incertidumbre que representa estar privado de su libertad, sin que exista una sentencia dictada conforme a las garantías de un debido proceso legal. La comunidad internacional reclamaba, con razones fundadas en principios de humanidad, que la situación de las personas recluidas en Guantánamo en pleno siglo XXI no podía continuar. Con buen tino, la recién estrenada administración Obama, no se ha hecho de los oídos sordos, dando muestras evidentes para concluir este triste capítulo contra la humanidad.

Enhorabuena, que el nuevo presidente de EUA, a tan sólo días de iniciada su gestión, haya efectuado este correctivo, lo que sin duda constituye un punto a favor de los derechos humanos.

-El autor es abogado.juanlorenzo16@yahoo.com