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24 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El fondo de las pugnas electorales

En varias ocasiones he señalado que la administración actual del Estado ha colocado al país en un estadio superior, desde el punto de vi...

En varias ocasiones he señalado que la administración actual del Estado ha colocado al país en un estadio superior, desde el punto de vista del crecimiento económico y desarrollo social; los saltos de calidad están a la vista, no se puede negar, a menos que se peque de una precaria objetividad para reconocer que Panamá, hoy, es muy distinto y está en la ruta correcta de un mayor ascenso en cuanto a oportunidades concretas para el pueblo panameño.

En casi todos los ámbitos de la actividad pública y social se ha superado con creces, lo que administraciones anteriores pudiendo hacer no hicieron, por falta, en algunos casos, de capacidad y en otros de voluntad política. En el plano de la democracia y la superestructura, ha habido un significativo desarrollo de la institucionalidad jurídica democrática y se han instaurados procedimientos de democracia participativa y acción ciudadana, que implican una mayor imbricación entre Estado — sociedad y viceversa.

La próxima administración, con tales condiciones y un Estado con ingresos sustanciales, llegará al poder con condiciones excepcionales, pocas veces conocidos en la historia panameña, para continuar dando saltos de calidad en la agenda social. Mucho dependerá de la naturaleza y el contenido real de los proyectos que se siembren y aniden al interior del Estado. En ese sentido, constituye una legítima preocupación el proceso de reagrupamiento de sectores de poder económicos, que se articulan al comercio importador, agroindustrial y de procesamiento, fundamentalmente de alimentos, que levantando la bandera del cambio, encarnan el tradicionalismo, conservadurismo y hacen suya una visión corporativa y empresarial del manejo y administración del Estado.

Constituyen fracciones, en tanto que otros actores del capital tienen una visión de mayor equilibrio y democrática del funcionamiento del Estado. El peligro del eventual tránsito de un Estado mediador en el contexto de una democracia que se ha venido ampliando, hacia un Estado autoritario y con fuertes ingredientes de exclusión social, instrumentalizado, para servir, no al país, sino a este reagrupamiento, está a la vista. Es importante que el pueblo repare en los denominados programas de gobierno, pero eso no es suficiente, hay que reparar en quién o quiénes lo enarbolan y a qué intereses responden. Una cosa es lo que se dice en política y otra la que se hace en el mundo de sus negocios. Hago mío el mensaje casi apocalíptico del ex presidente Endara, permitir que la plutocracia se alce con el poder, sería fatal y solo una revolución haría volver a los caminos de la democracia. En lo particular, sigo sosteniendo, que la propuesta Balbina Herrera es la más indicada para imprimirla a la administración del Estado, una conducción democrática y del alto contenido social.

-El autor es abogado.ramiroguerra50@yahoo.es