20 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Soberanía popular real

La política debería ser protagonizada por personas bien intencionadas con fines patrióticos, pero cuando los electores ven invertir much...

La política debería ser protagonizada por personas bien intencionadas con fines patrióticos, pero cuando los electores ven invertir muchos millones en comprar tiempos, frivolidades y regalos queda la percepción de que también es un negocio.

La corriente neoliberal de libertinaje de precios ha traído una aparente crisis financiera mundial. Pero puede ser artificial, ya que industrias tan antiguas y sólidas como los inmuebles, los autos y la banca es increíble que quiebren. Ahora asaltan los dineros de los contribuyentes y desvalorizan las inversiones y préstamos que hicieron los asiáticos y árabes. El dinero no desaparece, solo cambia de manos. La competencia deja víctimas, pero también acaparadores millonarios.

El exceso de fondos los condujo a los créditos ”tóxicos” (para los deudores). No pierden. Solo dejan de ganar. El exceso de velocidad del crecimiento por la explotación los llevó a caer al precipicio de falta de dinero de los deudores. El consumismo publicitario engañoso vació las alcancías de hoy y del futuro. Todo el dinero esta negociado. Los países también estamos endeudados con petrodólares.

El neoliberalismo pontificó que los gobiernos per se eran malos administradores y corruptos. La praxis monetaria ha confirmado que aún los grandes bancos pueden ser pésimos operadores cuando el libertinaje los conduce a la avaricia y a maquiavélicas manipulaciones y quiebras desde Wall Street hasta el “área bancaria”. En lo práctico, los corruptos son los que compran conciencias, tanto como los que se dejan corromper. ¿Quiénes pagan las coimas? Ahora recurren a los dineros del Estado, a la nacionalización de la banca, a las regulaciones, a la ética. Al capitalismo salvaje hay que civilizarlo, porque sus abusos matan a la gallina de los huevos de oro: los trabajadores y técnicos, que son los que realmente producen. Están creando pobreza, la madre de la ignorancia, la violencia y la inseguridad. Hay que hacer un alto. Los grandes de las G8 mantienen controles y privilegios contra los países pobres.

El Foro Social reciente en Brasil clama en el desierto por justicia social con todos sus componentes técnicos. Pero todo se transforma en un diálogo de sordos, en el que los países ricos no quieren soltar sus ventajas ancestrales y los pobres se debaten difícilmente en ensayos socializantes. Las crisis económicas globales, las guerras, los daños ecológicos están destruyendo la paz, la armonía y el progreso.

Los principios filosóficos, las ideologías, las normas de solidaridad y tolerancia sucumben ante la ignorancia, el ”juega vivo“, la corrupción, la impunidad y el cinismo.

La solución de la producción tecnológica con responsabilidad social se ve como un espejismo. Intentos democráticos como los de Allende, Arnulfo y otros fueron violentados por los ingenuos militares, últimos eslabones de la fuerza monetaria internacional. Hoy se toman otros senderos buscando el entendimiento y el progreso. Pero nos siguen amenazando el espectro de la dictadura. las intervenciones económicas, las desviaciones ideológicas.

Asuntos pendientes y que mantienen a la población desunida: la Constituyente, las reformas en la Justicia y las electorales, la educación y la salud, regulaciones de precios, revisión de los traicionados Tratados del Canal (tomando ahora las conclusiones del 9 de Enero), no seguir permitiendo el pro mundi beneficio , los desaparecidos, recuperar dineros robados al Estado. Esto dificulta enfrentar los macroproblemas económicos con una organización nacionalista para avanzar a un Panamá Mejor.

-El autor es médico y ex ministro de Estado. grollap@cableonda.net