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24 de Jul de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los encantadores de serpientes

La situación objetiva por la que transita la campaña de Balbina Herrera ha sufrido profundas transformaciones. Cuando esta se postuló un...

La situación objetiva por la que transita la campaña de Balbina Herrera ha sufrido profundas transformaciones. Cuando esta se postuló una semana después del Congreso de renovación del PRD y a lo largo de una extenuante primaria interna que culminó con su victoria el 7 de setiembre, sobrepasaba holgadamente a todos sus otros adversarios de la oposición. Sin embargo, no se percató de que el escenario había cambiado de golpe.

Los amplios sectores empresariales que la habían apoyado emprendieron una discreta retirada arrastrando tras de sí a las poderosas capas medias. Con su campaña mediática, la oposición introdujo la confusión en el seno del vasto movimiento social que es la fuerza natural del PRD. En estos meses se había ido revelando una profunda grieta en el sistema económico mundial. La quiebra de las bolsas de valores sumada a la estafa de la pirámide de Maddof había desaparecido, en meses, un cuarto de toda la riqueza del planeta. Eso significó para los empresarios locales, acostumbrados al juego especulativo, pérdidas por 300 millones de dólares.

Los economistas locales se apresuraron a lanzar una cortina de humo y declarar que Panamá estaba inmunizada frente a las repercusiones de la crisis. Un acto de aventurerismo ideológico de los defensores del modelo como sí nuestro país no estuviera aferrado a la globalización. Sin embargo, hoy se conocen las proyecciones del impacto de esa crisis. No creceremos como el quinquenio que está por terminar. Disminuirá la mano de obra en la construcción, el crédito al consumo bajará, los intereses en el crédito aumentarán por las restricciones de financiamiento. Caerán las exportaciones hacia EEUU. Disminuirá el comercio marítimo y la disponibilidad de financiamiento. Se prevé una baja de las recaudaciones tributarias.

Con ello, la deuda pública se elevará para mantener el ritmo de la economía. El Estado tendrá que iniciar políticas conservadoras en materia del gasto. Durante 40 años el capital delegó en las mejores fuerzas políticas la administración de los conflictos sociales y las transiciones que periódicamente emplea el sistema para reciclarse. Esta vez es distinto. No confía en que la propuesta del PRD trabaje a su favor. Ha eliminado por el momento la intermediación y es él, el mundo empresarial, el que busca directamente su cuartel de invierno.

El error estratégico de la campaña del PRD será discutido en su debido momento. La campaña mediática y la renuncia a discutir los reales problemas que se avecinan no dan pie para unificar a nuestro pueblo. Ahora nuestro deber es defender con honor y firmeza nuestra propuesta y esperar que algún oído receptivo escuche el llamado a la defensa del proyecto social que encabezamos. Las fuerzas que lleguen al poder están obligadas a buscar una concertación nacional. A respetar las conquistas logrados por su sociedad y mantener el desarrollo del bienestar y la justicia social. Cuarenta años después, nuestra nación se encuentra ante un gran dilema.

- El autor es miembro fundador del PRD. rvasquezch@cwpanama.net