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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Martín quemó la ‘plancha’

A solo 6 meses de abocarnos a unas elecciones populares para el cambio de gobierno, la nación asombrada y vacilante se pregunta: ¿no que...

A solo 6 meses de abocarnos a unas elecciones populares para el cambio de gobierno, la nación asombrada y vacilante se pregunta: ¿no queda en la República de Panamá un político de talla, un estadista eminente, un hombre de Estado auténtico, capaz de abarcar la magnitud de los problemas que abaten a la patria? ¿Aun hay almas de héroes y de pensadores bajo estos cielos diáfanos? ¿Aún hay algo más que un rebaño de hombres en una nación que nació vendida por un insolente mercenario francés al Águila Imperial?

El actual presidente de la República Martín Torrijos entarimó su campaña electoral en tres puntos básicos que han resultado al fin de su mandato una gran farsa y una mentira en los labios de un hombre joven en quien el pueblo volcó sus esperanzas: trabajo, seguridad y anticorrupción. El entonces candidato presidencial del PRD, brazo político de las bayonetas militares, pedía en sus arengas políticas el voto “plancha”, es decir, entero y total para su colectivo político y sus candidatos a puestos de elección popular. La credulidad de estos pueblos mitad hombre-mitad selva fue como una manada de búfalos en fila, derecho a las urnas para depositar su voto “plancha”. Tal confianza y respeto por las promesas de un hombre desentumecido de rencores y de odios fue para hacer palidecer y sentirse comprometido con Dios y con la patria y meditar profundamente sobre el abismo de las tinieblas que oscurecen su destino?

Las promesas de Torrijos quedaron sin respuestas. El trabajo mantiene a miles de jóvenes que lucharon por su triunfo varados en los campos de la vagancia convertidos en blancos de la criminalidad y, lo peor es, que ahora con una ley absurda autoriza a los empleados jubilados a que continúen trabajando quitándoles oportunidades a tantos nuevos profesionales que se hallan en la calle. La seguridad se ha convertido en una mascarada teatral con un puñal colgado en la garganta y una bala incrustada en el corazón del pueblo y la corrupción ha clavado sus garras en todos los estamentos del gobierno.

- El autor es periodista. havagal21@hotmail.com