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27 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Idea humana de Dios

Comentamos en un miniartículo anterior que no se puede discernir que la religión trata de algo puramente subjetivo o sin base real, simp...

Comentamos en un miniartículo anterior que no se puede discernir que la religión trata de algo puramente subjetivo o sin base real, simplemente porque haya diversas tradiciones religiosas. A veces el hombre cree que el camino para llegar a Dios es uno determinado, que le fue revelado o que él inventa. Pero Dios está allí más allá de nuestras tradiciones, de nuestra manera de imaginarlo o comprenderlo. Eso, así como no descalifica a Dios, tampoco descalifica toda tradición.

Pero algunos científicos piensan que el estudio de los procesos por medio de los que las personas viven su religiosidad puede probar que la religión es una invención de los seres humanos. Y así, han acudido a la idea de la “antropologización”. El hombre se imagina al Dios incorpóreo e inasible con las mismas características del ser humano. Como dice Javier Sampedro en su artículo “Dios habita en el cerebro”, los creyentes, “cualquiera que sea su culto”, tienen internalizada una idea de Dios en la que Este, “no sólo posee una figura humana, sino que utiliza los mismos procesos de percepción, razonamiento y motivación que las personas”. Me asombra este descubrimiento, pues, ¿de qué otra forma podría el hombre “imaginar” al que no es objeto de percepción sensible, sino es precisamente humanizándolo?

Este dato lo comprendió y lo explicó la teología hace tiempo. Y la teología, aún basándose en la revelación, no desprecia las aportaciones de la antropología cultural para explicar ciertos fenómenos. No es pues, anticientífica.

Sucede, pues, que el hombre común no hace filosofía profesional y no procede por medio de abstractas teorizaciones. El ser humano tiene su manera de expresar su idea de Dios, según él lo puede comprender. Por eso, cuando el hombre habla de su comunicación con Dios, hay que distinguir entre el mensaje y la forma de transmitirlo.

El mismo Jesucristo acudió a antropologizaciones para explicar la relación de Dios con nosotros. Por ejemplo, la idea del juicio del alma tras la muerte. La noción fundamental que trata de inculcarnos Jesús es que Dios conoce nuestros actos, y nos juzgará según nuestras elecciones, de acuerdo con la libertad y responsabilidad con que las hayamos ejercido. ¿Significa esto que habrá un tribunal, se parará el acusado en su estrado, habrá un fiscal, un defensor, etc.? Estas son ideas tomadas de la vida social. Jesús lo explicó del modo en que podíamos entenderlo. Pero en realidad no es necesario que sea de ese modo. El alma comprende inmediata, intuitivamente, su estado moral. Es como si viera todas las acciones de su vida en una película instantánea delante de sus ojos, o tal vez las ve así. Sabe si su elección de vida fue a favor de Dios o en contra de él. Escoge por así decirlo, su destino eterno. Siente, en la voz de su conciencia, el decreto del Eterno: venid, bendito o Id, maldito. Antropologizar no es malo. Es nuestra manera de conocer, y Dios se adapta a nuestras limitaciones, al transmitirnos su verdad.

- El autor es filósofo e historiador. jordi1427@yahoo.com.mx