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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Contener al PRD

El país entero es testigo de la conspiración de la oposición, en complicidad con medios de comunicación y fuerzas externas, orientada a ...

El país entero es testigo de la conspiración de la oposición, en complicidad con medios de comunicación y fuerzas externas, orientada a derrotar al PRD en mayo y tratar de desmantelarlo para deshacer sus dimensiones comunitarias y populares.

El proyecto ético político del PRD y sus aliados le ha permitido acumular una vitalidad de la cual carecen los demás partidos reducidos a organizaciones electoreras sin arraigo, ni vida partidaria, ni ideología. Por eso el objetivo de la oposición es negar que cuando el PRD gobierna hay más democracia, más estabilidad social, más desarrollo económico, de la producción y se avanza en saldar la postergada deuda social con los pobres.

El afán de la oposición, encabezada por Ricardo Martinelli, por el contrario desde una óptica meramente mercantilista, es controlar el poder político para prolongar su hegemonía económica y escamotear a los panameños la posibilidad de consolidar un proyecto de desarrollo nacional.

Su discurso hace gala de una supina pobreza intelectual y espiritual que, con avasallante altivez, pretende imponer por encima de la ética de los tiempos y el pragmatismo político. En su exaltado propósito por derrotar al PRD, Martinelli está subvirtiendo a la sociedad como forma de hacer política y se ha propuesto secuestrar a los panameños para convertirlos en rehenes de su retrógrada e irresponsable visión de país. Intenta condenar a Panamá a la perpetua decadencia y hacerlo rehén de un destino manufacturado en la caja registradora de sus supermercados. Por eso el montaje, en complicidad con medios encabezados por La Prensa y sectores externos identificados en EUA y Colombia, para dañar la imagen del país sin importarle su efecto sobre el entramado social y el proceso democrático.

El poder político es su objetivo. Para asaltarlo, menospreciando las instituciones democráticas, busca tensar la sociedad a fin de mantenerla en permanente estrés y hacer peligrar la armonía colectiva.

Martinelli ha manifestado una vocación de rupturismo. Fomenta la desconfianza y el descrédito para tratar de cubrir la sociedad con un manto de pesimismo común. Ante su incompatibilidad con los principios democráticos, lo único que puede contener su desenfreno y falta de escrúpulos es el voto mayoritario del PRD, sus aliados y la fortaleza de las instituciones democráticas. Por eso su prioridad es derrotar al PRD y arrebatar el poder público para fulminar las instituciones democráticas. Frente a la demagogia y la conspiración debe anteponerse la vitalidad del PRD, dejar a un lado la cautela y soltar la fuerza retenida.

Hay que abrir las grandes compuertas de los consensos y convocar al país entero a un diálogo directo, franco y sincero. Está en juego el futuro de la Nación y las aspiraciones de los sectores más necesitados. En esta coyuntura electoral el PRD y sus aliados representan la única fuerza de contención, el bastión vital, la verdadera reserva popular del país. Al fin de cuentas las políticas de largo alcance se trazan con la mayoría. Con los que piensan igual y con los que piensan distinto. No con sicópatas del poder.

-El autor es periodista.d_olaciregui@hotmail.com