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23 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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Álvaro Uribe en las elecciones panameñas

En las últimas semanas el presidente colombiano Álvaro Uribe habría tenido algo que ver con el proceso electoral que se desarrolla en el...

En las últimas semanas el presidente colombiano Álvaro Uribe habría tenido algo que ver con el proceso electoral que se desarrolla en el país. En las negociaciones que culminaron con la liberación del cubano Cecilio Padrón, blanco económico en poder de las FARC, Uribe desplegó el complejo aparato de inteligencia que mantiene en Panamá para tratar de evitar que los insurgentes cobraran el rescate de $3 millones.

Hay quienes aseguran que los fondos provinieron de los servicios de inteligencia estadounidenses de los cuales Padrón forma parte.

Panamá actuó con sentido humanitario. En reacción las autoridades colombianas permitieron que el convicto David Murcia, como si fuera una estrella de cine, hablara con la prensa panameña. No con los fiscales de la Procuraduría General de la Nación. Uribe no actuó en consecuencia ante la buena voluntad demostrada por el presidente Martín Torrijos, quien respondió en forma inmediata al pedido de captura de Murcia, que no había cometido delitos en este país.

Murcia y las FARC son un problema para Colombia, no para Panamá. ( The New York Times aseguró que el encarcelamiento de Murcia se debió a presiones del establishment financiero colombiano, porque competía con la banca de ese país).

La realidad es que las condiciones de Panamá no se asemejan a las de Colombia. Uribe mantiene una guerra de exterminio contra las FARC. Mientras que Panamá combate, con todos los instrumentos a su alcance, al narcotráfico y al crimen organizado que le llega desde Colombia. Uribe no puede darle lecciones a Panamá.

Casi un centenar de legisladores de su partido han sido encarcelados o enfrentan procesos judiciales por vínculos con las bandas paramilitares. Guillermo Valencia, ex fiscal de Medellín y hermano del ministro del Interior, Fabio Valencia, está preso y acusado de ser la mano derecha de Daniel Rendón Herrera, alias don Mario, el narcotraficante más buscado de Colombia. Además, la máxima instancia de la inteligencia colombiana, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), ha sido penetrado por el narcotráfico, los paramilitares y la guerrilla.

Son válidos los intereses geopolíticos de Uribe, en crisis ahora con la pérdida del gobierno aliado de El Salvador. Le queda la afinidad ideológica con el presidente Felipe Calderón de México, con el candidato opositor Ricardo Martinelli y algunos sectores empresariales panameños — con quienes el capital colombiano hace negocios — que lo invitaron como protagonista de CADE 2009.

Uribe no ha jugado limpio con Panamá. Su campaña para construir una carretera entre el Chocó colombiano y Darién, con todas las implicaciones ecológicas y sanitarias que acarrearía, se suma a las restricciones discriminatorias a las mercancías que llegan a su país provenientes de la Zona Libre de Colón, violando los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Uribe pretende el alineamiento de Panamá con el conflicto interno de su país. Panamá no es la retaguardia de esa guerra.

Este es un Estado soberano, con mayoría de edad, como para que de afuera se quiera imponer la senda por la que debe transitar, sin importar las consecuencias sobre la institucionalidad democrática y la gobernabilidad del país.

-El autor es periodista.d_olaciregui@hotmail.com