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15 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Carta a un amigo inolvidable

Desde que te fuiste ese 8 de abril del 2008, sin despedirte, han pasado muchas cosas. Unas tienen importancia y otras no, sin embargo, l...

Desde que te fuiste ese 8 de abril del 2008, sin despedirte, han pasado muchas cosas. Unas tienen importancia y otras no, sin embargo, la más importante es que estoy feliz porque mi pequeña Daniella Britannia ya está en pre—kinder y habla bastante. La última vez que te vi con vida bajabas unas fotografías de un caso policivo, salí de mi antigua oficina y me eché a reir porque te sermonié cuando me dijiste que no tenía importancia la fotografía.

En ocasiones veo taxis de color blanco y nunca olvido el Z—15, donde me llevabas a mi casa antes que comprara el carro que tengo. Quiero que sepas que ni en Navidad y Año Nuevo te olvidamos. Al contrario, hay cosas que se llevan en el corazón y que uno nunca olvida. Recuerdo el día que discutí contigo cuando me llevaste al baby shower de la colega Lehysi Domínguez, en la casa de Yesica Peralta. Son trivialidades que pasan entre amigos y en esta carrera de periodismo se discuten asuntos de o sin importancia.

Hace varios meses miraba en la Biblioteca Nacional unos periódicos viejos y vi una foto de tu hija Kristel cuando era una bebita, pero ahora es toda una señorita. No sé qué hacer si me voy de esta tierra, porque mi princesa sólo tiene cuatro años. Pero esas cosas sólo Dios sabe por qué las hace.

Pasaron tantos hechos como que ahora Estados Unidos tiene un presidente de raza negra, por primera vez en la historia; que Lili y yo hablamos de ti, principalmente cuando compro las cervezas. Recuerdo tu frase: “¿quieres una ponuza?”. Imposible de olvidar los primeros meses cuando te conocí, tu chistes, tu “tic” nervioso con la boca y cuando respondías el teléfono: “empuja”.

Quiero que sepas que el día que te despedimos cayó un aguacero de proporciones bíblicas y era la primera vez que conducía con una lluvia intensa. Estuve con varios compañeros de trabajo y algunos no quisieron irse conmigo, porque soy novato en el volante. Te cuento que ya no resido en Río Abajo, sino en Panamá Oeste y casi no encuentro embotellamientos vehiculares, sino en la entrada del Puente de las Américas y del Estadio Nacional.

Amigo, en la actualidad hago un experimento de escribir un libreto de cine para venderlo en el extranjero, porque aquí no servirá de nada. Hay un video de You Tube , filmado por Lester Burton, donde estás cobrando los tan esperados viáticos y cuando quiero escucharte y verte, abro la página.

Han pasado tantas cosas, Eliécer Santamaría , que no habría espacio para contarte. No obstante, la más importante es que siempre estarás en nuestras mentes, corazones y en esos recuerdos imborrables de momentos que pasamos juntos en el campo laboral. Hasta pronto, amigo, porque nunca te olvidaré.

-El autor es periodista y escritor.zukov68@hotmail.com