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01 de Jul de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Diplomacia: la ciencia y el arte

Hoy, un año después de que Panamá asumiera la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, y ante las duras y deshonestas críticas qu...

Hoy, un año después de que Panamá asumiera la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, y ante las duras y deshonestas críticas que se le ha hecho a la diplomacia panameña, me vienen a la memoria las palabras de mi profesor y decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Católica Santo Domingo, el ilustre dominicano don Horacio Vicioso Soto (q.e.p.d), quien con gran atino repetía que la Diplomacia es “una ciencia y un arte”.

Panamá asumió en enero del 2007, como un gran reto, pero con gran responsabilidad, la posición de miembro no permanente del órgano más importante de la ONU: El Consejo de Seguridad, y fue durante su presidencia en febrero de 2008 que con gran orgullo podemos decir todos los panameños que Panamá sobresalió entre los grandes.

Retos como el enfrentado por Panamá durante el bienio 2007-2008 son los que nos llevan a reflexionar que cuanto más profesional sea nuestro servicio exterior, más garantía habrá de generar una diplomacia positiva y, sobre todo, de marcar una diferencia en nuestra política exterior con el fortalecimiento de nuestras relaciones bilaterales y multilaterales.

Por ello estoy de acuerdo con quienes afirman que la diplomacia como ciencia nos exige “saber, ¡y saber de todo!”. Por lo tanto, sus funcionarios deben poseer, no sólo presencia física, sino inteligencia, veracidad, precisión, calma, paciencia, perseverancia, modestia, lealtad, conocimientos, prudencia, hospitalidad, encanto personal, idiomas, moral, destreza, valor, lealtad, resolución, dominar el arte de la negociación y, sobre todo, estudios continuos y perseverantes.

La diplomacia panameña, cuyos aciertos y desaciertos debemos reconocer, ha evolucionado. Con ella, también han progresado sus funcionarios de Carrera Diplomática y Consular, quienes, además de pasar por rigurosos exámenes de admisión, continúan casi todos con la inquietud de enriquecer sus conocimientos, capacitándose, investigando y esforzándose no sólo por ascender en el escalafón de la Carrera, sino por convertir esta Cancillería en un organismo de referencia a la altura de las demandas mundiales actuales.

Podemos, pues, llegar a una reflexión final y es que, así como nuestro paso por el Consejo de Seguridad no fue en vano, nuestros concursos de carrera son un reflejo del cumplimiento de las leyes y ante todo, de la búsqueda para lograr profesionalizar el sistema con la esperanza de que esa ciencia y ese arte se ejerzan a la altura de un Panamá que merece ser representado por panameños (as) meritoriamente capacitados para asumir ese rol. Por lo tanto, confiamos en que el nuevo gobierno siga contribuyendo con el desarrollo del sistema y tome en consideración a los funcionarios de la Carrera Diplomática y Consular para ocupar posiciones acordes con sus capacidades.

-La autora es Diplomática de Carrera.thaysnoriega@gmail.com