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28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

De izquierdas y derechas

El triunfo de Ricardo Martinelli creó esperanzas y temores, dentro y fuera del país. Bien harían sus allegados en evaluar, científicamen...

El triunfo de Ricardo Martinelli creó esperanzas y temores, dentro y fuera del país. Bien harían sus allegados en evaluar, científicamente, lo que se dice y se escribe en los medios, para visualizar soluciones dirigidas al Bien Común, finalidad del buen gobernante.

El Dr. Omar Jaén Suárez, por ejemplo, comenta sobre la política internacional necesaria (.. un asunto serio / El Panamá América , /04-05-09), y reclama la necesidad y conveniencia de abrirse más al mundo y “.. no caer en la tentación de creer que una estrecha relación con Estados Unidos es suficiente”.

Para un politólogo venezolano (www.gob.ve), el triunfo de Martinelli representa “un retroceso y una vuelta cien años atrás en la historia”.

Según Robert Wood, del gobierno norteamericano, el triunfo es “un gran día para el pueblo de Panamá”, y el congresista Connie Mack espera una pronta aprobación del tratado bilateral de libre comercio” ( El Nuevo Herald / 05-05-09). Sobre esto, Mario Gandásegui (“¿Giro hacia la Derecha?” / La Estrella / 07-05-09), muestra escepticismo y desconfianza ante aquel tratado comercial, una posición de “izquierda”. Esta posición crítica la expresan, también, algunas jerarquías católicas del continente.

Las opiniones citadas se relacionan con la política internacional y la necesidad de asumir una posición de cambio, independiente, ni de izquierda ni de derecha.

Pero, no todo es economía en la política, como suelen pensar, erróneamente, dirigentes de ambas posiciones. En la base se hallan los descuidados, pero determinantes, principios de la moral y la ética políticas.

El nuevo gobierno descubrirá que la principal amenaza a nuestra independencia diplomática provendrá del gobierno norteamericano, en el terreno de los derechos humanos, concebidos éstos de forma totalmente contraria a nuestra cultura. El instrumento de esa imposición en nuestra política internacional será la secretaria de Estado, Hillary Clinton, una feminista radical y comprometida con las políticas neo-malthusianas de control de la población a través de los nuevos “derechos” al aborto, a la eutanasia y al matrimonio homosexual. Señales de esa intervención contra el nuevo gobierno podrían observarse en las “recomendaciones” para puestos claves en las áreas de salud y de educación, como ha sucedido en otros países.

Austin Rose, presidente del Catholic Family and Human Rights Institute dijo que “con Hillary Clinton en el rol de secretaria de Estado.. y con Barack Obama como presidente.. se avecinan los cuatro años más nefastos de nuestra batalla para proteger al niño en gestación de la muerte provocada” (www.c-fam.org/07-05-09).

El nuevo gobierno tendrá que asumir una valiente posición cónsona con nuestra cultura y las promesas hechas por todos los candidatos en defensa de la vida y la familia. El gobierno se encontrará en abierta oposición a los Estados Unidos. Sin embargo, nuestra diplomacia podrá encontrar respaldo para nuestra política pro-vida en el apoyo diplomático de El Vaticano, y el de los países árabes, liderados por Irán en este punto. Irán es el principal opositor a las políticas antivida de EE.UU., en la ONU.

Martinelli habló claramente de proteger y fortalecer a la familia en su integridad y dignidad, y de combatir la pobreza económica, social y cultural que la agobia. Esto se asegurará con una política exterior independiente, aunque sea de derecha, sobre todo de derecha.

-El autor es comunicador social.miguelespinop@hotmail.com