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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Nuestra realidad político-económica y el cambio

Grandes expectativas genera el nuevo gobierno, igual dinamismo genera su Gabinete y demás funcionarios. El discurso electoral ha cambiad...

Grandes expectativas genera el nuevo gobierno, igual dinamismo genera su Gabinete y demás funcionarios. El discurso electoral ha cambiado en la etapa de transición, hay elogio y respeto por las políticas económicas que generó el gobierno saliente. Deja un país en crecimiento económico, una inflación controlada, un desempleo mínimo y un país tolerante y en paz.

Obviamente hay nuevos renglones de violencia producto del narcotráfico, la economía informal crece, las pandillas dominan los sectores marginados. La construcción decae y la influenza A/H1N1, genera secuelas en el medio económico. Somos los mismos 3,500,000 habitantes, donde un 40% es pobre; tenemos una Población Económicamente Activa de 1,500,000 panameños; donde un 80% gana menos de B/.500 mensual. La canasta básica está en B/.280 y el salario mínimo promedio es de B/.320. El crecimiento económico del 2009 será de 1.5%, la inflación de 4.5%, y el déficit fiscal de 1.5%.

Toda esta cruda realidad crea un escenario delicado para el nuevo gobierno. Necesariamente el Estado deberá generar una política económica de obras de infraestructura que generen empleo y dinamice la demanda del ciudadano común; capaz de incentivar la inversión y mover toda la máquina productiva y de servicios. Habrá que enfrentar la seguridad alimentaria con mucho apoyo y desarrollo de nuestro sector agropecuario.

El transporte, sobre todo en Ciudad de Panamá, debe ser prioritario, ya sea un metro o monorriel, pero que sea eficiente, eficaz y barato. Habrá que hacer una reingeniería en toda la estructura educativa, capaz de generar profesionales eficientes que demande la empresa nacional e internacional. La salud debe ser más humanista, eficaz y popular. Habrá que incentivar megaproyectos de vivienda popular, carreteras y energía hidráulica.

En fin, enfrentar los sueños a la cruda realidad no es malo, siempre que exista una real voluntad política por mejorar las cosas, siempre en bien de las grandes mayorías. Cambio o no, este escenario exige decisión y compromiso con Panamá.

-El autor es economista.elamphrey@hotmail.com