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10 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Rechacemos ese golpe de Estado

Alguien dijo una vez que en los Estados Unidos de América no se daban golpes de Estado, a lo que otra persona respondió.. “así es, allá ...

Alguien dijo una vez que en los Estados Unidos de América no se daban golpes de Estado, a lo que otra persona respondió.. “así es, allá no existe una embajada norteamericana”. Lo sucedido en Honduras es una prueba para la administración Obama. Detrás del presidente derrocado está el apoyo incondicional de uno de los adversarios más grandes del imperio.. Hugo Chávez Frías. Esta condición pudiera provocar que el gobierno del Norte condene, de manera pública, el golpe, pero, bajo la mesa, abanique las aspas para que Manuel Zelaya no vuelva.

El hasta hace poco presidente del congreso hondureño fue juramentado como nuevo mandatario. Roberto Micheleti señaló que lo actuado fue en apego a la Ley y la Constitución y que el hoy derrocado Zelaya violentó los principios legales. Su reconocimiento a la labor del ejército me hizo recordar aquellas felicitaciones que le hiciera Erick Arturo Delvalle a los militares panameños por su pulcro comportamiento ese 10 de julio de 1987, conocido como el Viernes Negro. El presidente Delvalle fue derrocado meses después por el ejército y el parlamento se comportó igual que el hondureño.

Ese “gorilazo” que secuestró a Zelaya de su residencia y lo forzó a abordar un avión con destino a Costa Rica, me llevó a aquel 11 de octubre de 1968. Arnulfo Arias Madrid hizo varios movimientos que afectaron a ciertos miembros de la Guardia Nacional y éstos, en franca rebeldía, derrocaron al presidente constitucional de la República. En Honduras, Zelaya intentó separar al jefe del Estado Mayor hondureño, pero, éste, aunque no lo dijo en voz alta, interpreto que lanzó la misma frase de Leonidas Macías, aquel 25 de febrero de 1988. “El que se va es él” , en clara alusión a Erick Arturo Delvalle, quien intentó jubilar a Noriega, luego del desastre de un grupito de maleantes disfrazado de militares.

Delvalle fue obligado a abandonar el país, después de recibir amenazas de los militares. El Mensaje se lo llevó una persona que fue ministro de Estado durante el gobierno de Martín Torrijos. Espero que la OEA no actúe de manera zigzagueante. Ese organismo debe condenar, enérgicamente, los hechos ocurridos en Honduras. Si bien Zelaya incumplió la Ley, la forma en que fue despojado del poder no se justifica. Honduras pudiera ser el inicio de hechos similares o quizás una advertencia para los regímenes populistas que incomodan al capitalismo salvaje.

Es el momento de hacer causa común; hay que defender la democracia y luchar para que Manuel Zelaya sea restituido en su puesto.

Hacer lo contrario sería un error. Levantemos la voz de protesta y no permitamos que hechos como los de Honduras se repitan. Los gobiernos, que se precian de ser democráticos, deben retirar a sus embajadores y anunciar que solo volverán cuando se restituya al presidente Zelaya.

Si lo anterior no ocurre concluiré que en Honduras se dio otro golpe de Estado porque intereses oscuros apagaron las luces democráticas. Aclaro que no estoy de acuerdo con las poses libertarias de Hugo Chávez, quien siempre que habla, en estos casos, no lo hace para resolver, sino para revolver.

*Ex sec. de Prensa de la Presidencia de la Rep.rehernandez19@gmail.com