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29 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El factor educación

En este mismo espacio el viernes pasado el analista político José I. Blandón resumió los compromisos del presidente Ricardo Martinelli: ...

En este mismo espacio el viernes pasado el analista político José I. Blandón resumió los compromisos del presidente Ricardo Martinelli: reforma fiscal, seguridad ciudadana, transporte público, rebaja de las tarifas eléctricas, programa de inversión anticíclico, inversiones sociales y política exterior. En el tema sobre inversiones sociales, el ingeniero Blandón resumió que: “La administración Martinelli pretende ampliar el programa de Red de Oportunidades y desarrollar cambios importantes en educación y salud”. Tan breve mención sobre dos temas de significativa importancia para el futuro de la Nación, en particular, el tema de la educación que no se manejó como un eje principal junto a los otros siete que mencionó Blandón.

La revista Martes Financiero , reportó sobre los indicadores de la calidad de la educación pública. El reportaje preciso que “Entre 2005 y 2006 el Ministerio de Educación aplicó pruebas de suficiencia académica a 6 mil alumnos de primaria y media, quienes no alcanzaron el 60% mínimo requerido para pasar satisfactoriamente. Para ese momento, el 70% de los estudiantes de secundaria presentaba deficiencias académicas”.

Los indicadores muestran que las partidas destinadas al renglón educativo han crecido sistemáticamente desde el año 2000, con una inversión de cerca del 6% del producto interno bruto durante el año pasado, y para este año el presupuesto es de unos 968.2 millones de dólares.

A pesar de esta creciente inversión, la Universidad de Panamá reportó que para este año 2009 “6 mil 376 estudiantes no pudieron obtener el puntaje mínimo (1.00) para entrar a una carrera universitaria” ; es decir casi la mitad.

El resto del informe toca los temas de infraestructura, eficiencia administrativa, resultados comparativos con la gestión privada educativa, etc. Estos indicadores educativos deben preocuparnos sobremanera.

Es de suponer que la población estudiantil de hoy, es la que se insertará en el proceso de desarrollo y construcción de la Nación en pocos años. Deberán reemplazar a las capas productivas que irán abandonando paulatinamente los centros de producción y deberán entonces asumir la responsabilidad de seguir impulsando al país hacia mejores condiciones sociales.

Desafortunadamente, no recuerdo a quien escuché proponer la idea de que era hora —con el sentido de urgencia debida— de suspender todo el sistema educativo oficial por un año. ¿Drástico? No del todo. Cuando nos aqueja una grave enfermedad debemos dejarlo todo y dedicarnos a un periodo necesario de atención, bajo el cuidado de nuestros médicos y planes puntuales de recuperación.

Además de los pobres indicadores señalados del sistema educativo público, vivimos paros, protestas, colegios dañados, etc. El sistema está gravemente enfermo y requiere de acciones radicales como la propuesta, con el fin de utilizar ese período de 12 meses para reformular las medidas a seguir de nuestro más importante objetivo estratégico: la educación, plataforma esencial para impulsar el desarrollo de un país.

Ya lo hemos dicho: la sociedad que queremos construir debe incluir políticas educativas que propicien el mejor clima posible para el desarrollo personal; que sean extensivas a todas las regiones poblacionales del país y que garanticen oportunidades para todos. Un ambiente educacional adecuado y justo permitirá un desarrollo humano más acorde con lo que se vislumbra deba alcanzar este país.

-El autor es comunicador social.ernestoholder@gmail.com