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29 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Justicia en el cambio

La democracia aún está en riesgo, cuando todavía hay ejércitos que pueden ser manipulados por intereses económicos o internacionales par...

La democracia aún está en riesgo, cuando todavía hay ejércitos que pueden ser manipulados por intereses económicos o internacionales para proteger a sectores distintos al pueblo y la Constitución, a los que solamente deben lealtad.

Lo que ha sucedido en Honduras no puede ser más aleccionador. Y no tiene ninguna razón o excusa. “Cuando veas la barba de tu vecino arder, pon la tuya en remojo”.

En las diferencias ideológicas y los intercambios comerciales regionales se están jugando intereses geopolíticos y económicos que también fueron los móviles de las dictaduras del pasado.

Las materias primas, como el cobre, el petróleo, el estaño, los mercados, los servicios, y en nuestro caso el Canal fueron las verdaderas razones de un dominio por los Estados Unidos de América, con la excusa del anticomunismo.

En Panamá se impuso a Omar Torrijos, quien era espía del Pentágono para aprobar un tratado que nos puso eternamente bajo un paraguas que nos invadió y nos controla el peaje del Canal. Hoy, la situación está cambiando, América Latina está económicamente más independiente y en vías unificar y proteger su mercado. Y los Estados Unidos de América ha entrado en una fase de revisión de su política exterior por sus grandes contradicciones económicas motivadas por sus guerras y su libertinaje neoliberalista.

La cultura política, los accesos a la información a cambiado el panorama, inclusive los Estados Unidos de América no puede ni le conviene crearse nuevos frentes de antagonismo, aunque ahora esgrima el antiterrorismo. Los que sufrimos el exilio por 10 años, con todas sus consecuencias, tenemos que recordarles a nuestros gobernantes que la democracia que hoy tenemos ha sido la lucha de todo un pueblo, de los desaparecidos, los asesinados, los encarcelados, los torturados, los exiliados, los cruzados y que estos merecen respeto y justicia.

Que un borrón y cuenta nueva y el culto a la personalidad del dictador hiere a sus víctimas, a la historia y la dignidad de nuestras Patria. Que la unidad y la reconciliación tiene que hacerse en base a la justicia, reconociendo errores del torrijismo, difundiendo la verdad de la historia, homenajeando e indemnizando a sus víctimas.

Como muchos jóvenes, las actuales autoridades, afortunadamente para ellos, no vivieron esta tragedia nacional. Es importante recordárselos, para poder avanzar sobre una base justa. Porque además estamos en deuda con Panamá.

El golpe militar de Omar Torrijos traicionó el 9 de enero de 1964 y aprobó un tratado, que ya demostró que vulnera nuestra soberanía territorial y económica (peajes).

Hay que iniciar inteligentemente y con tiempo el proceso diplomático para revisar los tratados y culminar el objetivo de total soberanía, que el pueblo panameño aprobó el 9 de enero del 64, manteniendo el cambio por el “desarrollo social” , para lograr un Panamá Mejor.

Aun hay que luchar por la soberanía.

*Médico y ex ministro de Estado. grollap@cableonda.net