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01 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Necesitamos explicaciones serias

La semana pasada, se abrieron los sobres que contenían la propuesta de costos para el diseño y construcción del Tercer Juego de Esclusas...

La semana pasada, se abrieron los sobres que contenían la propuesta de costos para el diseño y construcción del Tercer Juego de Esclusas del Canal de Panamá, los resultados fueron sorprendentes e inmediatamente provocaron señales de alarma en varios sectores de la sociedad panameña y en el campo internacional.

El Consorcio Unidos por el Canal, que lideriza la empresa española Sacyr - Vallehermoso, presentó la oferta más baja por un monto de 3,118 millones de dólares, 363 millones por debajo de la partida asignada por la Autoridad del Canal de Panamá, 1,067 millones menos que Bechtel y 2,863 millones menos que el Consorcio El Canal que encabeza la empresa ACS. Con estas cifras surgen toda clase de dudas.

En Europa, una oferta tan agresiva como la que presentó Sacyr hubiera sido descalificada por excesivamente baja y temeraria.

Las autoridades de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) han salido a justificar los resultados de la licitación con argumentos que no alcanzan a explicar con claridad el porqué de estas diferencias de precios. Además, han ignorado la actual situación de las empresas que conforman el Consorcio Unidos por el Canal y es por ello que vamos a comentar varias cosas.

Es un hecho evidente, que se puede comprobar con las autoridades españolas, que la empresa Sacyr - Vallehermoso, cuyo presidente es Luis de Rivero, se encuentra en serias dificultades financieras y al borde de la quiebra.

De no ser por las excelentes relaciones de Luis de Rivero con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien le ha ayudado con apoyo financiero del gobierno, a estas alturas ya no existiera esa compañía.

Sacyr tiene el 40 por ciento de la responsabilidad en la construcción de las Esclusas del Canal de Panamá y depende de lo que haga la empresa italiana Impregillo, que forma parte del Consorcio y es la que realmente tiene la experiencia en este tipo de proyectos hidráulicos. La experiencia de Sacyr es en construcción de carreteras. Pero resulta que Impregillo también pasa por un serio problema financiero.

Fuentes españolas señalan que Sacyr necesitaba hacerse con este proyecto a toda costa: se trata de coger carga de trabajo y exportar imagen de gran empresa en momentos de crisis y es por eso que Luis de Rivero toma una decisión de alto riesgo, y según nuestras fuentes la toma él solo, jugándose el todo por el todo.

El caso era meter la cabeza y luego vendrán las “modificaciones” , las adendas y todas las triquiñuelas que Impregillo maneja muy bien para encarecer el proyecto.

Según los datos españoles se ajustó la tasa de ganancias antes de impuesto a un seis por ciento, contrario a lo que dicen funcionarios de la ACP, que señalan 12 por ciento y se incrementó el nivel de riesgo hasta ser imposible cumplir con la propuesta que han presentado.

Sobre el tema del Canal y particularmente sobre esta licitación para el diseño y construcción del Tercer Juego de Esclusas, los miembros de la Junta Directiva del Canal de Panamá y el gobierno del presidente Ricardo Martinelli deben proceder con mucha prudencia y dar todas las explicaciones necesarias.

Sabemos que los que presentaron el mejor precio están en serios problemas financieros y tenemos serias y justificadas dudas para creer que no cumplirán.

El futuro del país no se puede empeñar a la ligera. No entiendo la prisa de las autoridades de la ACP por otorgar definitivamente una licitación a un Consorcio cuyas compañías principales atraviesan por graves problemas.

*Ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net