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07 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Necesidad de recuperar la UP

¿Qué sabemos los panameños a cerca de nuestra Universidad de Panamá? ¿Nos importa tan solo un poquito saber de qué se trata y qué fin cu...

¿Qué sabemos los panameños a cerca de nuestra Universidad de Panamá? ¿Nos importa tan solo un poquito saber de qué se trata y qué fin cumple para el aprovechamiento de nuestra sociedad? ¿Quién la supervisa y cómo es regulada respecto al cumplimiento de sus objetivos? Todas estas preguntas me las he formulando con seriedad, buscando y encontrando frustraciones casi desde un inicio. En lo sucesivo grandes indignaciones y gran aprendizaje es lo que he experimentando.

La Universidad de Panamá, según mi observación, ha jugado un papel muy sensible en recibir y registrar en su propia piel y organismo cada una de las mutaciones obligadas por los peores traumas de la corrupción campeante en los tres Órganos del Estado. Ciertamente que debemos reconocer los elevados índices de corrupción que venimos acumulando en las Instituciones públicas en Panamá, pero por razón de un esquema demasiado egoísta, el concepto de autonomía ha servido como facilitador para el desarrollo cancerígeno de un creciente modelo de extremada corrupción y manejo de influencias a todo nivel en esa Institución y se ha apartado, junto a cada una de sus excusas, del objetivo real y noble para el cual fue creada y no encuentra forma de escapar a su propia podredumbre.

La UP, no le ha perdido el paso, y posiblemente ha actuado respecto a ello con mejor libertad, a cada exceso, aberración, acumulación de poder, antijurídica interpretación o cinismo, el cual ha caracterizado nuestras Administraciones Públicas del Gobierno Central orientadas por el amiguismo, la politiquería, arbitrariedad, etc. Al parecer la Autonomía Legal y el hecho de no ser un organismo interesante a una buena parte de la población, por pertenecer al sector público o por sencillamente su apatía al conocimiento universal, han propiciado que nuestra Universidad Estatal haya sido tomada y dirigida por un grupito y en una dirección totalmente contradictoria a los fines a ella otorgados y se ha convertido en un instrumento para garantizar el “desarrollo profesional y económico” de quienes han sabido manejarse con intereses comodines en perjuicio de toda nuestra sociedad.

La Universidad de Panamá no tiene norte noble alguno. Se caracteriza su cúpula por las constantes y más crudas persecuciones a quienes tengan la osadía de denunciar lo que en ella viene sucediendo. Su dirección cuenta, además, con una red de conexiones de influencias y corrupción ligadas al Gobierno Central y la Corte Suprema de Justicia y viene por supuesto evidenciando un total incumplimiento a sus objetivos mínimos que ameritan una intervención apoyada por toda la sociedad.

La Universidad de Panamá ha experimentado un extraño y acelerado decrecimiento en su población de Licenciaturas y el improvisado y desreglado Sistema de Postgrados ha pasado a sustituir el interés de los profesores que han aprendido a lucrar de la población necesitada. La universidad y su dirección no compiten en instalaciones, atenciones, servicios, disciplina y muchos otros rubros, con las universidades privadas y, sin embargo, tiene los precios de postgrados al mismo nivel de aquellas sin considerar la gratuidad de todas sus instalaciones patrocinadas con los recursos del Estado. Nuestra Universidad, toda su administración y los objetivos que debe cumplir para beneficio de la sociedad y el real avance educativo de los panameños tienen necesariamente que ser revisados y rendir cuentas públicas a todos los nacionales.

*Abogado.jcpastor1622@hotmail.com