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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Pobres generaciones futuras

Recuerdo cómo mi abuelita añoraba tiempos pasados. Recordaba cuando se daban peleas en Santana, cuando caía un contrincante el otro espe...

Recuerdo cómo mi abuelita añoraba tiempos pasados. Recordaba cuando se daban peleas en Santana, cuando caía un contrincante el otro esperaba que se parara para seguir, añoraba los tiempos cuando los caballeros caminaban a la izquierda de las damas, se levantaban en el tranvía ante una dama y cedían los asientos, o bien se descubrían el sombrero al saludar. Ah, tiempos aquellos.

Mi generación también ha visto perderse modales y moral con el tiempo. Crecimos con buenos modales, urbanidad y civismo. Respetamos a nuestros mayores y admiramos su ejemplo. Fuimos la última generación que reconocía “notables” , como lo fueron Bobby, Alberto y Felipe Motta, Paul Gambotti, Mario Guardia, Sammy Boyd, Nino Chiari, Dicky Arias y tantos mas, cuya palabra era escritura, cuya sola presencia inspiraba respeto.

Hoy, da pena el ejemplo que damos a nuestras nuevas generaciones. Escenas bochornosas en el debate político, funcionarios con una informalidad abrumadora, profesores vestidos como alumnos, ministros de Estado cuestionados moral y en honestidad.

Eliminamos la Junta Nacional de Censura y dimos rienda suelta a la inmoralidad en los medios de comunicación social, el sexo y la crónica roja. Hoy vivimos una generación que cuestiona las causas de dirigentes ecologistas, de transparencia y de justicia por su doble moral y cómo atacan a unos y respaldan a otros solo porque responden a sus intereses.

Nuestra juventud no ve cruzadas genuinas, sinceras, honestas. Inclusive las denuncias de algunos responden a intereses de esos mismos. La doble moral se ve a través de los actos de los principales actores.

El hoy zar anticorrupción fue funcionario del gobierno anterior para luego denunciar en campaña al gobierno que lo había nombrado. El ayer embajador en España de Torrijos es su peor adversario hoy. Ernesto Pérez Balladares, ex presidente de la República, ocultó seis años videos y grabaciones que hubiesen aclarado el caso del Centro Multimodal Industrial y de Servicios (CEMIS), la ministra Giselle de Calcagno corre para ser parte del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Democrático y luego en campaña se va con los adversarios del partido, pretendiendo seguir en el PRD.

Con estos ejemplos, ¿qué podemos esperar de las futuras generaciones?

Yo recuerdo cuando admirábamos a nuestros profesores y maestros, hoy los vemos en las calles y en los medios luchando por conquistas propias, nunca por el mejoramiento de la enseñanza o el bienestar del estudiantado.

Hoy, premiamos al rico, por el dinero que tiene, no importa cómo lo logró. Su mérito es su fortuna. El técnico, el intelectual, el honesto, es uno más del montón.

¿Alguien se ha preguntado en manos de quiénes están los partidos políticos? El PRD, el últimos de los partidos en manos populares, caerá en breve en manos de la oligarquía económica, siguiendo la actual corriente o “el péndulo actual”, como diría el presidente Martinelli. La tragedia es que al final del camino, quizás no de mi vida, el péndulo volverá a buscar a los líderes naturales y solo con una revolución se podrá desplazar a los ricos del poder. Lo malo de todo es que mientras tanto seguimos el desgaste moral, siguen cayendo los valores cívicos y morales, seguimos alejando a nuestra sociedad de Dios y lo espiritual, enterrándola en el materialismo.

*Ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net