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03 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Colón marginado

Por segundo año consecutivo, hemos sido testigos de la forma emotiva y poco racional con que se ha llevado a efecto la premiación del Co...

Por segundo año consecutivo, hemos sido testigos de la forma emotiva y poco racional con que se ha llevado a efecto la premiación del Concurso Nacional de Oratoria, otrora patrocinado por la Caja de Ahorros.

No es posible permanecer en silencio, cuando es evidente que pareciera que éste evento, lejos de promover y resaltar lo que se supone son cualidades de un buen orador (contenido del discurso, dicción, proyección escénica, entre otros), pondera la emoción, aunque la misma adolezca de sentido.

Hoy, me refiero específicamente al caso de la estudiante Ruddy Rodríguez, representante de la provincia de Colón, quien con un excelente dominio del tema —aquí cabe señalar que fue la única que se enmarcó dentro del mismo— en la segunda ronda, que es en realidad la que define la calidad del orador en su capacidad de improvisar, quien además mostró un gran dominio tanto de sí misma como del escenario, inexplicablemente obtuvo un segundo lugar frente al representante de la provincia de Chiriquí, que, además de mostrar una dicción poco clara, careció de profundidad en el desarrollo del tema, el cual fue vago y redundante.

Realidades como éstas nos llevan a preguntarnos si éstos concursos promueven realmente valores y esfuerzo o es simplemente la constante marginación en que se tiene a los colonenses, que siendo la provincia con mayor índice de violencia, también es la provincia que posee el mayor número de profesionales. Colón es cuna de campeones deportivos, de una juventud pujante que pide a gritos ser escuchada, pero, eventos como el que hoy nos ocupa, rompe con todas las ilusiones de esos jóvenes valores, que se esfuerzan en demostrar al país que el sol sale para todos y que ellos también son panameños.

Ojalá que un futuro inmediato se corrijan situaciones como ésta y sea la justicia y el derecho a disentir, el derecho a hablar y ser escuchado, la inteligencia y el esfuerzo, la capacidad y no la emotividad los que lideren las reglas de éste juego, que si bien promete mucho a quienes participan, también resquebraja la autoestima, cuando no se actúa con la debida ecuanimidad que los concursantes demandan.

*Periodista.agraell@hotmail.com