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24 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La misión del periodista

El periodista al adentrarse en los misterios y secretos de la noticia, resulta imposible no involucrarse emocionalmente. Más aún, si le ...

El periodista al adentrarse en los misterios y secretos de la noticia, resulta imposible no involucrarse emocionalmente. Más aún, si le preocupa la situación política, que representa una atracción y no es fácil desligarse de ella, pese a ello, debe mantener la objetividad y la veracidad.

En el estricto campo periodístico debe tener un serio y agudo sentido crítico al analizar la actuación de tal o cual funcionario, o de la persona ligada al problema que inquieta a la comunidad.

Podrá exponer hechos, cifras, realidades concretas que nadie puede discutir. La noticia ha de ser comprobada, perseguida y buscar en lo más profundo la verdad, en un ambiente de vivencias y aprendizaje que con el pasar del tiempo se convertirá en una experiencia gratificante.

El periodismo es una tarea que se aprende día a día sin importar dónde se esté o con quién se hable. Es indispensable la vocación, la sensibilidad, el sentido de responsabilidad, así como, leer y documentarse.

Lo primero es la noticia y se analizará si provoca un gran escándalo y molesta a los poderosos. He aquí su responsabilidad social, en que entran en juego los valores éticos de quienes dirigen el medio para el cual trabaja. Asimismo se debe reconocer cuando alguien ha actuado bien y merece el reconocimiento público. Separar lo objetivo de lo subjetivo tiene que ver con el sentido de lealtad que tenga. Y, esta es una característica imprescindible.

Una de las cualidades que se le exige es la honestidad, pues garantiza credibilidad. Esta condición debe vivirse personalmente. Ha de cumplir con sus obligaciones sin trampas ni engaños. Guardará discreción y seriedad. Trabajará con intensidad. Evitará aprovecharse de la ignorancia, el descuido y las debilidades de los demás. Rechazará toda murmuración o comentarios que afecten la reputación de terceros. Atacará las ideas, no a la persona. Evitará usar epítetos para no herir susceptibilidades.

El pensar y el actuar de muchos comunicadores no siempre se adecuan a la verdad. Es allí donde comienzan los problemas, debido a que se presume como verdad algo que no es, o se presume como verdad un aspecto de una totalidad, como son las ideologías que han marcado gran parte de la historia.

Lo esencial es no hacer verdades particulares, que al fin y al cabo los conducen al error. Es por ello, que su trabajo profesional debe ser garantía de fidelidad y seguridad en el manejo de la información periodística, en la búsqueda incesante de la verdad. No hacerlo es caer en una total complicidad.

Debido a la mentira de creerse sabios y no escuchar a los demás, es que la razón ya no es defendida, no es respetada ni por los que gobiernan, ni por los gobernados, y esto tiene sus secuelas que son los engaños y los fraudes, causa de temor y angustia.

Con prudencia el periodista nos previene de las injusticias que ponen en juego la credibilidad de un gobierno. Nos protege de los elementos que generan la ingobernabilidad de un país.

Entonces, se convierte en nuestro aliado al denunciar lo que nos afecta a todos: las injusticias, los engaños, los abusos de poder. El buen periodista no manipula a su antojo la opinión pública.

El buen periodista jamás se doblega ante nadie, ésa.. es su primera misión.

*Especialista de la conducta humana.gemiliani@cableonda.net