Temas Especiales

04 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Responsabilidad histórica

La maldición de Sísifo de la mitología griega pareciera estar siempre presente en Latinoamérica. Por más que se avance en los diferentes...

La maldición de Sísifo de la mitología griega pareciera estar siempre presente en Latinoamérica. Por más que se avance en los diferentes mecanismos de integración, siempre surge una estocada mortal contra la unidad latinoamericana, desde el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826, hasta la suscripción del Tratado Constitutivo de Unasur el 23 de mayo de 2008, no ha sido posible conciliar las voluntades políticas de los mandatarios de los países de la Región en torno a la necesaria unidad latinoamericana.

Actualmente, todas las iniciativas y los procesos de integración subregionales se podrían ver inexorablemente afectados luego del resultado de las elecciones espurias del 29 de noviembre en Honduras. El reconocimiento del resultado electoral, con el actual status quo, no solo equivale a legitimar el Golpe de Estado del 28 de junio de este año, sino que sienta el peligroso precedente en los albores del Siglo XXI de dejar abierta la puerta para que en otros países de la Región se vuelva a esa práctica que ya se creía superada, y más aún, a que cualquiera de los mandatarios actuales se perpetúe en el poder por caminos no democráticos, toda vez que al igual que en este caso pudiera lograr el reconocimiento de algunos gobiernos de la comunidad interamericana, por intereses geopolíticos, geoestratégicos, comerciales o de cualquier otra índole, incluyendo afinidades ideológicas.

Otra consecuencia nefasta que se vislumbra en la Región, como consecuencia de lo anterior, es el eventual e inmediato impacto que se pudiera generar en las relaciones bilaterales entre los países de la comunidad interamericana divididos entre quienes reconocen el resultado del proceso electoral hondureño en tales condiciones, y los que se niegan a legitimar el Golpe de Estado. Adicionalmente, como todos sabemos, el pasado 4 de julio la OEA en una decisión consensuada resolvió la suspensión de Honduras, no solo de esa Organización, sino de todos los organismos del sistema interamericano, y para lograr su incorporación igualmente requerirá del voto favorable de todos y cada uno de los Gobiernos ahí representados, simplemente imposible, de manera que quedaría excluida ad infinitum.

Igualmente se alargará en forma indefinida la suspensión de las negociaciones centroamericanas con la Unión Europea, y de estas continuar se realizarían con la exclusión de Honduras, aislándola aún más de la comunidad internacional e interamericana. En esta materia los 27 países de la Unión Europea mantienen una sólida posición y además comunitaria.

Así mismo, a nivel hemisférico está previsto que el máximo organismo parlamentario subregional, el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), cuya sede permanente está precisamente en la ciudad de Panamá, en su XXV Asamblea Ordinaria, que se efectuará los días 3 y 4 de diciembre, suspenda como miembro del mismo al Congreso Nacional de Honduras, dificultándole cualquier posibilidad de retorno al mismo.

En momentos en que afloran las tensiones entre diferentes países de la Región, agudizadas por la presencia militar estadounidense en territorio colombiano y en diferentes zonas de Latinoamérica, así como su estratégica y ambigua posición en torno al caso de Honduras, y las más recientes acusaciones de espionaje desde la Región andina hasta el Cono Sur del continente americano, entre otras variables, la responsabilidad histórica de continuar con buena marcha los diferentes procesos de integración, la unidad latinoamericana y las diferentes relaciones bilaterales o de continuar minando estos procesos, como la maldición de Sísifo, depende de la visión de largo plazo de los actuales mandatarios en esta inédita e histórica coyuntura subregional.

*Embajador de Venezuela en Panamá.ramon.lopez@parlatino.org